2 de febrero 2018 - 00:00

Correa se juega su supervivencia política el domingo

Los sondeos le son desfavorables. La propuesta de su exaliado y hoy enemigo, el presidente Moreno, busca inhibirlo para futuras candidaturas.

A todo o nada. Rafael Correa abandonó un exilio autoimpuesto en Bélgica para dar pelea en Ecuador contra las reformas propuestas, vía consulta popular, por el nuevo presidente, Lenín Moreno.
A todo o nada. Rafael Correa abandonó un exilio autoimpuesto en Bélgica para dar pelea en Ecuador contra las reformas propuestas, vía consulta popular, por el nuevo presidente, Lenín Moreno.
Quito - El Gobierno y la oposición liderada por el expresidente Rafael Correa realizaron ayer sus últimos esfuerzos para conseguir el apoyo de los ecuatorianos ante el crucial plebiscito del domingo, que, entre otros aspectos, busca eliminar la figura de la reelección presidencial.

Correa se juega nada menos que su futuro en la consulta, proceso que llevó al máximo la inesperada pelea con el presidente Lenín Moreno, quien llegó al poder como su delfín y que se concentró en los últimos meses en minar la popularidad e influencia del socialista que gobernó Ecuador entre 2007 y 2017.

Si el actual mandatario saca adelante su propuesta, Correa perderá la opción de recuperar el poder. Pero esta nueva cita electoral pone también a prueba la legitimidad de Moreno y la solidez de sus nuevas alianzas en la Asamblea Nacional tras la fractura en el oficialismo. Y a la larga, la gobernabilidad del país.

Los 13 millones de ecuatorianos llamados a las urnas deberán responder a siete preguntas: cinco vía referendo, que implican cambios en la Constitución, y dos vía consulta popular, para derogar o reformar leyes menores. Las encuestas arrojan una clara victoria del "sí" a favor de Moreno.

Tres de las preguntas propuestas por este, vicepresidente de Correa entre 2007 y 2013, son una clara invitación a entrar en la era del postcorreísmo.

Una plantea suprimir la reelección indefinida aprobada por Correa en 2015, lo que impediría la eventual candidatura del exmandatario a las presidenciales de 2021.

Otra propone reestructurar el órgano creado por el exgobernante para nombrar autoridades de control, lo que en la práctica supondría una "descorreización" del Estado. Los correístas advierten que una victoria del "sí" en esta cuestión le permitiría a Moreno apropiarse temporalmente de todos los poderes estatales, nombrando "a dedo" a las nuevas autoridades, entre ellos al fiscal y al contralor, que ejercerán hasta las próximas elecciones regionales de 2019.

En tercer lugar, el exmandatario, un economista de 54 años que gracias al auge petrolero modernizó un país con fama de ingobernable, sostiene que la pregunta que plantea inhabilitar a los políticos condenados por corrupción es también una vía, judicial, para bloquear su regreso.

"Se inventarán un delito contra mí para inhabilitarme. Es la nueva estrategia de la derecha para destruir a los dirigentes progresistas, como hicieron con Dilma, Lula o Cristina (Kirchner)", dijo Correa.

Moreno ganó las elecciones de abril pasado con un estrechísimo margen frente al banquero conservador Guillermo Lasso. Desde entonces, con su estilo conciliador, fue ganando popularidad, pero a medida que se profundizaba la brecha en el oficialismo entre morenistas y correístas perdió la mayoría en la Asamblea Nacional y tuvo que buscar nuevos apoyos entre la oposición tradicional.

De hecho, la consulta popular tiene el apoyo de CREO, el partido de Lasso, y del Partido Social Cristiano (PSC), importantes fuerzas políticas enemigas del correísmo.

"El liderazgo de Moreno está puesto a prueba en la consulta. La idea es darle a él el mandato que no obtuvo en las elecciones anteriores puesto que todavía contaba con el apoyo de Correa", explica el politólogo Esteban Nichols.

Agencias Reuters, AFP y DPA

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