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Corte debate futuro de juez electoral bonaerense
Ricardo Lorenzetti ayer en la Corte. Explicó diversas visiones sobre la noción de Estado de Derecho, pero también recordó que en la sociedad occidental el sustento es la interpretación de la ley y la vigencia de instituciones.
La idea más resonante en la Procuración es que la designación del subrogante Durán fue anterior a la votación de la ley de subrogancias en el Congreso, con lo cual es complejo atar el destino de esta ley a la permanencia del juez platense. De hecho, como se conoce en la Procuración y en la Corte, la ley de subrogancias se votó para blindar a Durán y no generar incertidumbre por el hecho de que el juez electoral más decisivo esté amenazado por cautelares o giros típicos de las intrigas de magistrados.
Por eso enfocar el caso de Durán como una trifulca de la política y los tribunales conlleva a un reduccionismo inconveniente. La permanencia de Durán fue una prioridad para el Gobierno y para la propia Corte en pos de sostener un sistema electoral que a lo largo del año ha expuesto múltiples falencias y que precisa, tal como ha diagnosticado la Cámara Electoral, de reformas urgentes. La ley de subrogancias implicó sólo un reaseguro legal que en lo fáctico se vio plasmado en la continuidad de la secretaria electoral del juzgado Belén Vergara.
Diferir el encuentro de hoy de la resolución final aparece como el camino más recomendable en pleno escenario de balotaje. Intervenir el juzgado de Durán sería contrariar la estrategia política de la Corte durante la temporada electoral que ha ubicado al tribunal lejos de las fricciones con el Gobierno.
Habrá un pronunciamiento sobre la legalidad de la ley de subrogancias, pero recién se conocería tras la segunda vuelta. El problema de la norma está más en sus efectos que en su letra. El propio kirchnerismo conspiró contra su destino cuando decidió utilizarla en el Consejo de la Magistratura para avanzar contra jueces distantes a sus objetivos políticos. La ley encerraba la oportunidad de cubrir juzgados con secretarios de forma dinámica y sin parte de la burocracia de la Magistratura. Aplicada con inteligencia hubiera sido, si no un avance, al menos una respuesta a la falta de eficiencia y celeridad que exhibe el Poder Judicial argentino que en los últimos años ha recorrido un camino inverso a otros poderes judiciales de la región.
Estas debilidades no son gratuitas. En los encuentros que desarrollan en el exterior asesores de los dos candidatos que se enfrentan por la presidencia ya es un clásico escuchar múltiples cuestionamientos al desempeño de la Justicia federal, especialmente en aquellos fueros que son de interés para los potenciales inversores. Obviamente, Macri es el más permeable a estos comentarios que también han llegado hasta el despacho de Ricardo Lorenzetti.
El justice ayer pronunció una conferencia en la Corte en la cual se refirió a las diferentes concepciones del Estado de Derecho. Explicó que así como en Occidente esta noción se sustenta en la legitimidad de las leyes y las instituciones, en China el vehículo primordial es la gobernabilidad y una burocracia que no cambia y se perfecciona en el tiempo.
Más allá de esa comparación ilustrativa, recalcó que el estado de derecho debe considerarse un límite frente al avance de diversos poderes sobre los particulares.


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