27 de agosto 2009 - 00:00

“Corte debe poner límite a Gobierno”

El senador Ernesto Sanz y los diputados Agustín Rossi y Francisco de Narváez se enfrentaron en uno de los paneles del seminario Argentina: Perspectivas Económicas y Políticas.
El senador Ernesto Sanz y los diputados Agustín Rossi y Francisco de Narváez se enfrentaron en uno de los paneles del seminario Argentina: Perspectivas Económicas y Políticas.
El senador mendocino Ernesto Sanz (UCR) pidió que la Corte Suprema sea quien limite lo que calificó de «un modelo ultrapresidencialista de acumulación de poder contrario al espíritu de la Constitución». Lo hizo ayer desde el escenario montado en el Alvear Palace Hotel por el Council of the Americas y la Cámara Argentina de Comercio (CAC).

Muchos de los presentes coincidían en que Sanz había dado un paso importante para avanzar en la consideración del sector empresarial de cara a la carrera presidencial 2011; de hecho, el senador se llevó aplausos sostenidos y prolongados, en una palestra desde la que hablaron varios ministros del Ejecutivo, gobernadores, otros legisladores, economistas y el titular del Banco Central.

Sanz compartió una mesa de debate con el presidente del bloque «K» en Diputados, Agustín Rossi, y el diputado Francisco de Narváez. Allí le pidió a la Corte Suprema que funcione como reguladora del posible abuso en la utilización de los decretos de necesidad y urgencia (DNU) en que podría incurrir el Ejecutivo después del 10 de diciembre, cuando los Kirchner perderían la mayoría parlamentaria.

Sanz habló de tres desequilibrios en el país: el institucional, el económico y el social. El pedido a la Corte lo enmarcó en el primero de ellos. «Hace 15 años se votó una Constitución nacional que apuntaba a atenuar el presidencialismo. Quince años después, esto no sólo no pasó, sino que se profundizó. Hoy estamos sometidos a un modelo ultrapresidencialista», aseguró el mendocino. Pidió la intervención del Poder Judicial como elemento de balance. «Me gusta ver a una Corte preocupada por temas de alto impacto social, como la contaminación del río Matanza, la actualización de los haberes jubilatorios o la despenalización de la droga, pero me gustaría mucho más que se pregunte si el DNU es un instrumento habitual o excepcional, si la coparticipación es una entelequia en un papel o una forma de asignar con justicia recursos a las provincias, si quien legisla es el Ejecutivo o el Congreso».

Apuntalamiento

Antes de Sanz, De Narváez -también muy aplaudido- habló de la Argentina que ambicionaba para el año 2020. Dijo que el proyecto nacional debía estar apuntalado en industrias como el agro y el turismo, y afirmó que el país «debe tener 30 empresas de clase mundial». Abogó por una lucha «frontal y terminal contra el narcotráfico, un flagelo que impulsa la inseguridad», por un INDEC «profesional e independiente», por el pleno empleo y por la sanción de una ley que permita a las pymes reinvertir utilidades sin pagar Ganancias (un viejo reclamo de la UIA). También pidió que la próxima ley de Presupuesto «sea tratada en el Congreso con la composición que tendrá el 10 de diciembre»; después, entre bambalinas, advirtió que -de no ser así- las próximas Cámaras «anularán esa sanción».

Finalmente, Rossi admitió que parte del éxito económico de su Gobierno había sido producto de «vientos favorables», pero dijo que había estado apoyado en el consumo interno y en la creación de empleo. Aseveró que no están produciéndose despidos masivos, «pero sí algunos por goteo». Rossi, a la mejor manera or, abogó por «un Estado superavitario, porque cada vez que tuvimos déficit fiscal, fuimos a la crisis». Ni siquiera esta frase entibió el frío aplauso de los presentes.

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