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Corte: elección clave para negociar más fondos
Ricardo Lorenzetti , Juan Carlos Maqueda y Julián Álvarez, en el centro de la puja por los fondos que le pide el Consejo de la Magistratura a la Corte para el pago de sueldos. El tribunal quiere imponer austeridad.
El cuerpo colegiado actualmente tiene una deuda con la Corte que ronda los 1.000 millones de pesos. Técnicamente el tribunal tiene pautado un presupuesto menor que el del Consejo (entre ambos absorben el 3% del presupuesto general) pero sucede que este último se hace cargo de todos los sueldos del Poder Judicial a excepción de los del cuarto piso de la calle Talcahuano. Para tener en cuenta: los incrementos salariales que tienen lugar año a año los define la Corte y no el Consejo.
Esta reciente austeridad sorprendió ayer por la mañana en Balcarce 50 ya que cuando Jorge Capitanich visitó a los ministros a fines del año pasado no se le advirtió explícitamente de una medida tan radical, aunque sí es cierto que se le describió una situación comprometida. Aun así no faltó quien deslizara que la designación de Álvarez fue la que apuró los tiempos de la poda.
El panorama asoma espinoso porque el oficialismo transita por los avatares económicos con un criterio que parece ir en dirección contraria a lo que desean los ministros, en definitiva, una mayor asignación presupuestaria. Planteos que trascienden mientras circula, de vocalía a vocalía, el informe elogioso de las cuentas de la Corte que realizó la Auditoría General de la Nación que dirige el radical Leandro Despouy, hombre incómodo para más de un funcionario. Es un punto a favor del administrador Héctor Marchi, hombre de confianza de Ricardo Lorenzetti y que acumula tanto defensores de su gestión así como también encumbrados detractores.
Ayer existieron distintos contactos desde la Corte hacia el Consejo. El mensaje fue bastante similar: en la votación de las autoridades -todo indica que será la semana que viene- los jueces no deberían votar separados sino, como en cada ocasión límite, integrar un bloque sólido que le marque el camino al resto de los consejeros de perfil distante a los deseos de Balcarce 50.
Ocurre que los tres jueces son personas de ideas muy distintas en cuanto a la política y a la Justicia: Ricardo Recondo representa a los sectores más conservadores del mundo de los tribunales, Mario Fera acumula idas y vueltas con el kirchnerismo y Alejandro Sánchez Freytes tiene un óptica más relacionada a su condición de juez de una plaza fuerte del interior como es la provincia de Córdoba.
El acuerdo de ministros de ayer en la Corte arrojó otras novedades internas que nadie dejo de apuntar. La más relevante es el próximo retiro de Fernando Vocos Conesa, secretario a cargo de la oficina de asuntos previsionales y uno de los cuadros técnicos de mayor peso en la Corte. Respetado en el cuarto piso, su salida dará lugar a las clásicas negociaciones entre los justices para definir quién ocupa ese despacho que implica también un ineludible roce político por la determinación de la ANSES a litigar en los tribunales.
Su salida se suma al reciente caso de Rolando Gialdino, recientemente jubilado como secretario de Derecho Laboral donde supo coordinar los fallos que por estos días leen todos los abogados de los gremios más importantes y que están abocados a presentar una reforma sindical antes de que el oficialismo intente hacer lo propio. Allí desembarco, proveniente de la vocalía de Juan Carlos Maqueda, el secretario letrado Marcelo Navarro quien en los próximos meses tendrá diversas intervenciones que todo el arco gremial sigue muy de cerca.


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