Pese a la resistencia de los jueces, el máximo tribunal vuelve a emitir sentencia que valida la autonomía porteña.
No fue por unanimidad, sino por una mayoría -conformada por Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti- la sentencia que volvió a enviar a los jueces de la Justicia nacional una mala señal con respecto a su resistencia al traspaso a la órbita de la Capital Federal. En esos tres votos, se reafirmó el criterio establecido en la causa "José Mármol 824 ", sentencia del 12 de junio de 2018, en cuanto a que le corresponde al máximo Tribunal resolver los conflictos de competencia que se susciten entre la Justicia nacional ordinaria y la federal con asiento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Citando como antecedentes sus propios fallos como lo hicieron en las causas "Corrales", "Nisman" y "José Mármol", los jueces Lorenzetti, Maqueda y Rosatti pusieron particular énfasis en el reconocimiento constitucional de la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires y, a la luz de la doctrina sentada en tales precedentes, reiteraron que no corresponde equiparar a los tribunales nacionales ordinarios con los tribunales federales de la Ciudad de Buenos Aires. Allí también arrojaron un dardo al proceso de designación de jueces, salteado a veces por el propio Gobierno, al recordar "la necesidad de que la designación de los magistrados federales cumpla con los requisitos previstos por la Constitución Nacional".
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En disidencia, la jueza Elena Highton de Nolasco y el juez Carlos Rosenkrantz sostuvieron que correspondía que la Cámara Federal de la Seguridad Social resolviese en este caso el conflicto de competencia generado por revestir la calidad de tribunal de alzada del juez que primero había intervenido en la causa y así utilizó otro criterio al de la mayoría.
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