22 de noviembre 2013 - 16:26

Corte sigue de cerca cambios en gabinete y espera designación clave

Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda
Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda
La reaparición de Cristina de Kirchner y los cambios en el gabinete de ministros alentaron ayer múltiples análisis en la Corte Suprema de Justicia, donde la expectativa se ubica en dos destinos estratégicos para los intereses del máximo tribunal: la jefatura del Sedronar y la representación del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura.

La dirección del ente que debe combatir el narcotráfico está vacante desde el mes de marzo, luego de la renuncia de Rafael Bielsa. La ansiedad con un pronto reemplazo tiene más que ver con el hecho de que la seguridad y el narcotráfico se encuentran al tope de la agenda del tribunal. Allí genera inquietud el dato de que esa oficina podría pasar a depender del Ministerio de Salud, cartera poco funcional para articular con fuerzas de seguridad.

En el esquema que por estos días imaginan en la Corte, de un grupo que reúna representantes de los tres poderes para monitorear las políticas contra el narcotráfico, contar con un Sedronar activo sería determinante.

Las dudas respecto del Consejo de la Magistratura son más bien administrativas. Si Hernán Ordiales fuera reemplazado por el secretario de Justicia Julián Álvarez (o un hombre de su entorno), en ciertas vocalías temen que éste podría acarrear un desembarco de nuevos funcionarios en el Consejo para ocupar puestos en el área presupuestaria.

Ayer supieron que el reemplazo de Ordiales podría ser de carácter inevitable: el funcionario buscaría un cambio de aire y se trasladaría a vivir a la provincia de Entre Ríos.

Hace meses, el ahora ministro de Economía, Axel Kicillof, propuso un nuevo secretario para la Comisión de Administración Financiera del Consejo que fue vetado en la Corte y desde allí se promovió a Juan Carlos Cubría.

Las primeras señales de Cristina de Kirchner tuvieron una recepción positiva en la Corte no tanto por el contenido de su discurso, sino por lo que no dijo: ninguna alusión al fallo por la ley de medios y ninguna referencia a los justices. Conducta que los ministros prefieren para dejar atrás un asunto álgido cuyos efectos colaterales son de carácter interno y externo al ámbito de los tribunales.

Jorge Capitanich
es conocido por Juan Carlos Maqueda (coincidieron en el Senado durante la presidencia de Eduardo Duhalde) y también por Ricardo Lorenzetti: compartieron un encuentro por la reforma del Código Civil y Comercial.

El primer encuentro del jefe de Gabinete para reunirse con el gobernador misionero Maurice Closs y hablar de seguridad en las fronteras fue bien conceptuado en el tribunal.

No todo es armonía: en el tribunal tampoco olvidan que el exgobernador chaqueño fustigó a los ministros luego de que en diciembre de 2012 no aceptaran el "per saltum" para expedirse sobre la ley de medios.

Pero hay otro aspecto de Capitanich que cautiva el interés de los secretarios letrados: en 2014, en la Legislatura chaqueña se votarían cuatro proyectos de reforma judicial, uno de ellos la instauración del juicio por residencia.

Se trata de una institución del derecho español que data de la época de las colonias y que consiste en someter a un procedimiento judicial a aquellos funcionarios que dejan un cargo. En ese entonces, quienes pasaban por esta especie de auditoría eran los virreyes.

Ese paquete incluye otra novedad que es un código de convivencia que limita la capacidad de organizar marchas e interrumpir el tránsito, detalle que cuenta con amplio consenso en distintos sectores del Derecho, donde interpretan que el derecho a expresarse nunca puede afectar la libre circulación también presente en la Constitución.

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