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Corte Suprema enseña cómo tratar a testigos por lesa humanidad
Ricardo Lorenzetti
La minuciosa guía abarca indicaciones desde cómo deben ser consideradas estas personas dentro de un proceso penal -hay un epígrafe específico que se refiere a la «valorización de la víctima-testigo como sujeto de derecho»- hasta precisiones sobre la forma en que deben ser citados a declarar, sus traslados, la situación del testimonio en sí y qué hacer en casos de emergencias médicas.
Uno de los aspectos en los que el protocolo se detiene especialmente es en los «Esquemas de protección y seguridad» de los testigos. El señalamiento, que recuerda las normativas vigentes para evitar que los declarantes corran riesgos, apunta de manera oblicua al caso de Jorge Julio López, quien desapareció en septiembre de 2006 después de testificar en el juicio por crímenes de lesa humanidad que tenía a Miguel Echecolatz, exdirector de Investigaciones de la Provincia de Buenos Aires durante el último Gobierno militar, entre sus principales acusados.
Entre las pautas que más se destacan de la guía también se encuentran las indicaciones que se dan sobre el espacio físico en el que se deben tomar testimonios. Allí se resalta que este ámbito «debe ser silencioso, a fin de evitar interrupciones» y recomienda que «el lugar no posea una línea telefónica instalada o bien, si la tuviera, que sea silenciada para el desarrollo del acto».
Otra de las indicaciones que resaltan se refiere al juramento de la declaración en las audiencias de debate oral. En este punto que sugiere que este procedimiento se realice por secretaría para evitar que «la víctima-testigo se sienta interpelada por el discurso jurídico, generando angustia o nerviosismo en el momento previo al testimonio».
También se remarcan otras recomendaciones como la capacitación específica de los operadores judiciales en este tema, el especial tratamiento de declaraciones relacionadas con delitos sexuales y la sugerencia de acompañamiento de los testigos en caso de inspecciones oculares.
Durante la presentación del protocolo, el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, aseguró que la víctima de delitos de lesa humanidad que declara como testigo en un juicio por delitos de lesa humanidad «no sólo es fuente de prueba, sino un sujeto de derechos fundamentales». También resaltó que el Poder Judicial «atraviesa un cambio de paradigma en la situación de los testigos en juicios de lesa humanidad» y recalcó este avance como una política conjunta de los tres poderes del Estado.
Por su parte, el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, expresó su «enorme satisfacción» porque «esta Corte no se limita a dictar fallos» sino que también «se ocupa de garantizar los derechos humanos de los ciudadanos» y señaló que la finalidad del Protocolo es «cuidar los efectos» que los procesos por violaciones a los derechos humanos pueden causar en quienes «vieron y vivieron» situaciones «infrahumanas».
En el acto estuvieron presentes el secretario general y de Gestión de la Corte Suprema, Alfredo Kraut, el juez federal Sergio Torres (a cargo de la causa ESMA), funcionarios de la Secretaría de Derechos Humanos y representantes de la organización Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.


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