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Crece interés por buenas prácticas agrícolas
Para pulverizaciones aéreas se debe mantener una distancia mínima de 200 metros de áreas pobladas, mientras que en el caso de las terrestres, se reduce a 100 metros.
En los últimos años, diversas organizaciones que representan a las empresas dedicadas a la producción de fitosanitarios iniciaron campañas para crear conciencia sobre las buenas prácticas agrícolas. Éstas se volvieron importantes frente a la necesidad de producir en forma sustentable para alimentar a 9,3 billones de habitantes en el mundo para 2050.
Estos datos fueron aportados por José Perdomo, presidente de Crop Life, durante el VIII Foro Internacional Crop Life Latin América realizado en Chile, de acuerdo con los datos publicados en el sitio de la organización internacional.
Crop Life es una organización sin fines de lucro formada por representantes de la industria de la ciencia de los cultivos dedicada a la investigación de agrotecnología. En este sentido, una red de 18 países y 24 entidades trabaja por una agricultura sostenible y productiva en el marco de las buenas prácticas agrícolas (BPA).
Protagonistas
Frente a los nuevos y complejos desafíos que el mundo presenta, "el agricultor es el principal protagonista que tiene que elevar su nivel de productividad, calidad, reducir los costos, proteger la inocuidad de los alimentos y preservar el ambiente", expuso Perdomo.
Hay que recordar que en todo el planeta la superficie cultivable alcanza apenas 1.500 millones de hectáreas, cifra que representa sólo el 2,94% de la superficie total del globo.
El desafío de aumentar la producción es responsabilidad de todos los productores grandes, medianos y pequeños. En este sentido también es bueno tener en cuenta que el 97% de estos agricultores del mundo se encuentra en los países en desarrollo; por eso el centro del escenario está y estará en el agricultor.
En este sentido, Perdomo consideró que los retos globales de la agricultura pasan por la ciencia, la innovación y la tecnología al servicio del agricultor, que es el usuario final de estas herramientas.
Precisamente, la tecnología es la que permitió el crecimiento agrícola de América Latina, al aumentar la productividad de los agricultores, que entre 1961 y 2005 significó el 70% de rendimientos, el 23% de expansión y el 7% de intensificación, según datos que se conocieron en el VIII Foro Crop Life, sobre la base de información del Banco Mundial.
Protección
Este crecimiento sostenido de la producción no hubiera sido posible sin el uso de las ventajas que otorga la tecnología de protección de cultivos, los plaguicidas. Éstos trajeron aparejado el desarrollo de las buenas prácticas agrícolas a partir de la implementación de la siembra directa, el aumento de la densidad de siembra y el incremento de los rendimientos.
En forma simultánea, desde Crop Life se trabajó en el manejo integrado de plagas, malezas y enfermedades por medio de la combinación de medidas culturales, biológicas y químicas, que son seguras para el medioambiente y socialmente rentables, según el código internacional de conductas para el manejo de plaguicidas difundido por la FAO.
En este sentido, Crop Life y las entidades adheridas al organismo internacional, entre las que se encuentra la argentina CASAFE (Cámara Argentina de Sanidad y Fertilizantes), invirtieron en 2014 en América Latina más de
u$s 34 millones en dos programas principales. Por un lado, Cuida Agro (que involucra la capacitación en el manejo responsable de fitosanitarios), u$s 1.931.238, que capacitó a más de 204.000 personas, y Campo Limpio, u$s 32.567.986, al tratar casi 54.300 toneladas de envases vacíos de fitosanitarios, que fueron inutilizados y llevados a los centros de acopios.
Para alcanzar estos objetivos, desde los gobiernos fue necesario impulsar programas educativos y de fiscalización ambiental. Desde el lado del agricultor, se tuvo que generar conciencia para lavar, inutilizar, almacenar y remitir los envases a su destino final. Y desde el distribuidor, generar centros de acopio, educar e informar.
En el país
En la Argentina también se llevan adelante campañas que apuntan a las buenas prácticas agrícolas (BPA) impulsadas desde CASAFE. La sociedad local, en particular la que tiene una fuerte presencia en los ámbitos semirrurales y rurales, essensible a todos los aspectos relacionados con las prácticas agrícolas que pueden afectar al medioambiente. En tal sentido, desde diferentes organizaciones ambientalistas hubo cuestionamientos a estas prácticas. Inclusive numerosos municipios aprobaron ordenanzas que limitaron las prácticas agrícolas para preservar los cultivos en salvaguarda de la salud de sus habitantes.
Una de las mayores preocupaciones se centra en establecer hasta dónde alcanzan los productos para la protección de cultivos aplicados,que se conoce con el nombre de deriva. "Ante esta situación, el Ministerio de Agriculturala Naciónó conformar un grupo de técnicos que representaban aás de 12 institucionesa los sectores público y privado para generar consenso sobre las distancias buffer", aseguraron desde CASAFE.
Inclusive se redactó un documento tendiente a constituirse como un instructivo para clarificar a municipios y a autoridades comunales, y a los actores en general involucrados en esta problemática, las disposiciones y las prohibiciones que se vienen aplicando en algunos municipios. Para ello se establecieronde protección para las pulverizaciones terrestres: una distancia a las áreas pobladas de 100 metros y, si se trataba de aplicaciones aéreas, de 200 metros.
Este trabajo consistió en un relevamiento técnico-científico sobre la aplicación de productos para la protección de cultivos en áreas periurbanas aplicando las conocidas buenas prácticas agrícolas (BPA).

