El diario The Wa-shington Post dedicó un reportaje a analizar un país donde sus habitantes corren al analista y, en el diván, no hablan de sus corazones rotos o de una infancia arruinada, sino que piden saber qué trauma sufrió el millonario candidato republicano para ser "así de malo.
En la nota, psicólogos denuncian un estrés tal que horas de su trabajo se concentran sobre el magnate. Masajistas explican que no logran relajar los músculos de sus clientes, contracturados por la idea de un Trump en la Casa Blanca.
Se trata de una psicosis que parece golpear tanto a los demócratas como a los republicanos y sube de manera directamente proporcional a cada nueva victoria del candidato presidencial.
Es una fobia-Trump detallada por la gente común en Twitter, la prensa y sus búsquedas on line.
Psicólogos neoyorquinos y de la capital denuncian que emergieron horrores hasta ahora nunca mencionados por sus pacientes: hay quienes vienen de familias sobrevivientes del Holocausto y comienzan a soñar con dictadores, hay personas de color que temen el retorno del Ku Klux Klan, otros de religión musulmana en pánico", afirman.
"El ascenso de Trump está encendiendo miedos antiguos", explicó la psicóloga Alison Howard al Washington Post. "La gente se pregunta cómo es posible que vaya adelante alguien que destruye los principios antirracistas y de respeto común con los que fuimos educados", agregó.
| Agencia ANSA |


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