9 de mayo 2014 - 00:00

Crecen en la Argentina los sitios declarados como Patrimonio de la Humanidad

Desde 1981 la Argentina ostenta sitios que fueron reconocidos por la Unesco como patrimonios mundiales. Se trata de parques nacionales, refugios de arte rupestre, ruinas coloniales y albergues de una exclusiva biodiversidad. El itinerario se extiende de norte a sur y suma también al tango más arrabalero de Buenos Aires. La propuesta incluye desde paseos culturales, arqueológicos e históricos, hasta las aventuras más extremas para los que buscan unas vacaciones repletas de desafíos. El circuito recorre casi todo el territorio nacional y convoca al descubrimiento de selvas tropicales, parques nacionales, grandes escenarios de hielo, ruinas de la época colonial, rastros de milenarios dinosaurios y cerros multicolores.

Crecen en la Argentina los sitios declarados como Patrimonio de la Humanidad
Parque Nacional Los Glaciares



A escasos kilómetros del confín del mundo se encuentra el Parque Nacional Los Glaciares, al suroeste de la provincia de Santa Cruz. Unas 700 mil hectáreas destinadas a la preservación de una extensa área que incluye hielos continentales y más de 40 glaciares del bosque andino-patagónico austral.

En su interior se encuentra uno de los sitios turísticos más visitados por extranjeros: el glaciar Perito Moreno, a unos 78 kilómetros de El Calafate, reconocido por el fenómeno de rompimiento que protagoniza cada tres o cuatro años.

No es sencillo transmitir las sensaciones que genera estar frente a una maravilla como el glaciar Perito Moreno.

La mayoría de la gente que llega hasta las pasarelas del Parque Nacional Los Glaciares se queda largas horas, en silencio, observando al gigante blanco, escuchando el sonido de los desprendimientos, festejando las grandes rupturas de hielo, cambiando de punto de vista cada tanto y tomando innumerables fotografías.

El Calafate, provincia de Santa Cruz, es la ciudad que concentra el turismo en torno al glaciar. Desde allí se organizan las excursiones más habituales, como la navegación por el lago Argentino, que llega muy cerca del Perito Moreno, y otras actividades menos convencionales, como el trekking sobre el hielo.

También es posible visitar un lugar increíble como la estancia Cristina o ir a la próxima ciudad de El Chaltén, la Capital Nacional del Trekking.



QUEBRADA DE HUMAHUACA



En dirección al noroeste del país se encuentra el tercer sitio protegido como Patrimonio Mundial, en la provincia de Jujuy.

Se trata de la Quebrada de Humahuaca, seleccionada por la Unesco en 2003, un extenso valle que se extiende por 170 kilómetros, entre los dos mil y los cuatro mil metros de altura sobre el nivel del mar.

Situada a poco menos de una hora de viaje desde San Salvador de Jujuy, el recorrido cultural y arqueológico transita por pequeños poblados de montaña con casas de adobe, antiguas iglesias y ruinas de fortalezas que resisten el paso de cientos de años de historia. Entre los atractivos más importantes se encuentran Purmamarca y su Cerro de los Siete Colores, cuyos estratos reflejan diversas edades geológicas; Maimará y "La Paleta del Pintor"; el Pucará de Tilcara, una población fortificada construida por los nativos omaguacas; el monolito que marca el Trópico de Capricornio, donde cada 21 de junio se celebra el Inti Raymi (Fiesta del Sol), y Humahuaca, fundada por los españoles a fines del siglo XVI. Volviendo a Tilcara, este poblado merece un párrafo aparte. El trazado del pueblo y varios de sus edificios datan de la época de la colonia, pero hay restos históricos previos, como la famosa fortaleza aborigen del Pucará de Tilcara. No se pueden dejar de ver el Museo Fundación Medardo Pantoja, la Garganta del Diablo ni el Museo de Esculturas Soto Avendaño; es espectacular en Semana Santa la peregrinación hasta el santuario del Abra de Punta Corral. El turismo le ha dado todo el confort hotelero y ha aumentado el número de artesanos.



RUINAS JESUÍTICAS Y CATARATAS



La provincia de Misiones tiene dos. El primer escenario a visitar lo constituyen las Ruinas Jesuíticas Guaraníes, reconocidas por la Unesco en 1984 y que sobrevivieron a feroces enfrentamientos hace más de cuatro siglos. Un recorrido para acercarse a la cotidianidad que compartían misioneros y grupos aborígenes a los que enseñaron desde el arte y la ciencia hasta la organización en comunidad. En total, el circuito alcanza 296 kilómetros a la vera del río Paraná y visita las ruinas de San Ignacio Miní, Loreto, Santa Ana y Santa María.

El segundo escenario es el Parque Nacional Iguazú, que preserva las famosas Cataratas del Iguazú, no sólo declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad en 1984, por su belleza y gran biodiversidad, sino también elegidas como una de las Siete Maravillas del Mundo.





PENÍNSULA VALDÉS



La Península Valdés, en la provincia de Chubut, a escasos kilómetros de la ciudad de Puerto Madryn, es otro de los seleccionados. Unas 400 mil hectáreas de tierra y otras 176 mil de mar sobre el océano Atlántico, en las que se encuentra una biodiversidad de características únicas en el mundo. El itinerario incluye playas con acantilados de gran valor geológico, cuevas, paseos en mountain bike, navegación, buceo y kayak. Uno de los principales atractivos es la fauna marina. Gigantescas ballenas a unos pocos metros de la costa, lobos y elefantes marinos, pingüinos, numerosas aves, guanacos y otras especies terrestres se concentran en esta reserva natural.

A 25 kilómetros de la entrada a la reserva se abre de repente un abanico celeste entre acantilados dorados. Esta magnífica vista corresponde a Puerto Pirámides, uno de los lugares más privilegiados para observar a las ballenas francas del sur.



EL TANGO



Finalmente, el circuito por la lista argentina del Patrimonio Mundial llega al Tango, declarado en 2009 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Es un género musical y una danza popular que tiene sus raíces en Buenos Aires durante las últimas décadas del siglo XIX, y sorprende hoy en cada esquina porteña.

Con gran influencia de la inmigración europea, el tango logró transformarse en una verdadera seña de identidad cultural. Por ello, miles de turistas llegan al país en busca de este símbolo nacional, protagonista del entramado urbano en los principales barrios de Buenos Aires.

Centros culturales, antiguos salones, cafés y clubes albergan por las noches alguna propuesta tanguera, donde las sensaciones brotan a flor de piel entre pasos, abrazos, miradas y firuletes.

Hay milongas, exhibiciones a cielo abierto y cenas con show incluido, por entre 100 y 250 dólares.



ISCHIGUALASTO Y TALAMPAYA



El circuito argentino por sitios declarados como Patrimonio Mundial tiene sus representantes en la región de Cuyo, concentrado en el límite de las provincias de San Juan y La Rioja. Allí se encuentran el Parque Provincial Ischigualasto y el Parque Nacional Talampaya, los cuales abarcan en total casi 280 mil hectáreas desérticas.

El valor más importante de estas áreas es la evidencia fósil continental que conservan, considerada entre las más completas que se conozcan del Período Triásico, hace más de 200 millones de años.

• Ischigualasto (San Juan), conocido popularmente como Valle de la Luna, es uno de los principales yacimientos paleontológicos del mundo, donde se avistan restos de vertebrados que habitaron el lugar, rastros de pisadas de saurios y troncos de araucarias petrificadas.

El acceso al parque es exclusivamente terrestre, el recorrido es guiado y se extiende entre tres y cuatro horas.

• Talampaya (La Rioja) se destaca por sus fuertes contrastes orográficos que conforman desiertos blancos, murallones y extravagantes formas pétreas en color rojizo talladas por la erosión del viento y el agua.

Los recorridos visitan El Murallón, con restos de morteros cavados en la piedra y figuras como La Chimenea, Los Reyes Magos, La Catedral y El Monje, Los Cajones y la Ciudad Perdida, que se encuentra en una especie de gran cráter al que se accede desde un mirador natural.



ESTANCIAS JESUÍTICAS



La Región del Centro, por diversos puntos de la provincia de Córdoba, tiene otro exponente. Protegidos desde hace más de una década, se trata de la Manzana Jesuítica y el Camino de las Estancias, que pertenecieron a la Compañía de Jesús. El recorrido se extiende por unos 250 kilómetros de serranías, y custodia las históricas obras dirigidas por los misioneros y construidas por las etnias aborígenes que habitaban la zona a principios del siglo XVII.

La Manzana Jesuítica, situada en la ciudad capital cordobesa, concentra en un solo bloque la Iglesia de la Compañía de Jesús, la Capilla Doméstica, la Residencia de los jesuitas y el Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba, antiguo Colegio Máximo de la misión. Y las estancias están distribuidas en el interior provincial, donde se cosechaban alimentos y se criaban animales.



CUEVA DE LAS MANOS



Unos cuantos kilómetros más al sur aparece la Cueva de las Manos, el segundo Patrimonio Mundial patagónico reconocido por la Unesco en 1999, dentro de la provincia de Santa Cruz.

Una de las manifestaciones de arte rupestre más importantes del mundo, que incluye cientos de expresiones artísticas con más de 9.000 años de antigüedad, realizadas por las primeras culturas patagónicas. La cueva se encuentra en el cañón del valle del río Pinturas, de 170 metros de profundidad, en una zona en la que reina el color rojizo de la estepa sureña, y fue descubierta por Francisco Moreno, el perito, en 1876.

El sitio es parte del circuito turístico de la mítica Ruta 40 (en este caso en el cruce con la Ruta Provincial 43), la senda que recorre el país de norte a sur siguiendo de cerca a la majestuosa Cordillera de los Andes.

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