28 de julio 2011 - 00:00

Crecer matando: los niños sicarios que escandalizan México

«El Ponchis» fue sentenciado a tres años de reclusión, el máximo que permiten las leyes del estado de Morelia.
«El Ponchis» fue sentenciado a tres años de reclusión, el máximo que permiten las leyes del estado de Morelia.
Ciudad de México - Los estudios psicológicos realizados a «El Ponchis», conocido como el «niño sicario» de México, dicen que es incapaz de sentir culpa. Quizás por eso, cuando fue detenido el 2 de diciembre por militares, contó como si nada que había degollado a varias personas y matado a cuatro, que aparecieron decapitadas y sin genitales colgando de un puente de Cuernavaca, por encargo de una célula del Cartel del Pacífico Sur (CPS).

Edgar tenía 14 años al ser detenido en esa ciudad del centro de México. El martes fue condenado a tres años de cárcel, la pena máxima que rige en el estado de Morelos para un adolescente, por delincuencia organizada, narcotráfico y uso de armas exclusivas del Ejército.

Su historia criminal empezó a los 11 años. Según su propio relato, hombres al servicio del CPS lo «levantaron» (secuestraron) y el líder de la célula, Julio de Jesús «El Negro» Radilla no le dio opción: «Si no trabajaba, me iba a matar».

Desde un tiempo antes de su captura, circulaban historias sobre un «niño sicario» que aparecía en videos torturando a víctimas y que se mostraba en fotos posando con armas junto a sus secuaces.

El caso de «El Ponchis» se convirtió en el más resonante de niños y adolescentes mexicanos reclutados por los carteles. El diario San Diego Union Tribune rastreó a familiares y reconstruyó sus orígenes.

Custodia

Se supo así que nació el 6 de mayo de 1996 en esa ciudad estadounidense y que en el hospital detectaron que tenía rastros de cocaína en la sangre. Los padres eran adictos y los seis hijos terminaron en casas de acogida.

Un tiempo después la abuela consiguió la custodia. La mujer murió en 2004 y la familia terminó por desbaratarse. Edgar era ya un niño difícil: varias veces fue expulsado de la escuela. Lo mandaron a México con familiares y no pasaron muchos años para que se convirtiera en delincuente.

Investigadores estiman que en México hay unos 20.000 menores de 18 años en las filas del crimen organizado, si bien los datos son sólo estimaciones. Unos 4.000 han sido detenidos por delitos federales desde 2006 hasta el año pasado, una buena parte por vínculos con los carteles.

«Generalmente son chicos que están fuera del sistema educativo, con redes comunitarias y familiares frágiles y también es muy frecuente que alguien de su vínculo familiar cercano esté implicado», dijo el director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), Juan Martín Pérez García.

Los jovencitos, víctimas de la «narcoexplotación» según Pérez García, constituyen un desafío para el sistema penal mexicano porque al mismo tiempo que son casi niños pueden matar sin piedad.

En Nuevo León, un estado del norte del país donde se ha disparado la violencia, han surgido iniciativas para aumentar las penas de prisión para menores de 18 años.

«Para un adolescente, para un niño, elevar los tiempos de cárcel es quitarle la posibilidad que tienen de insertarse de una manera distinta a través de redes sociales positivas», afirmó sin embargo el director de REDIM.

Durante el juicio oral al «niño sicario» declararon más de cuarenta testigos en su contra. Nadie se presentó a hablar en su descargo. En menos de tres años estará libre porque ya cumplió siete meses detenido.

«Entiendo que en este caso concreto está siendo un escándalo para mucha gente y no dudo que sea un argumento para buscar un aumento de las penas», señaló Pérez García.

«El caso de Edgar es singular y no se puede sobre un caso hacer una ley para todos. Y aunque cueste trabajo de asumir y reconocer, hay que ver que este niño es también un niño víctima».

Agencia DPA

Dejá tu comentario