21 de agosto 2014 - 00:00

Creen que el verdugo es un británico

Londres - El primer ministro británico, David Cameron, dijo ayer que "parece cada vez más probable" que el encapuchado que decapitó al periodista estadounidense James Foley sea de nacionalidad británica y prometió que hará todo lo que sea necesario para detener el flujo de voluntarios a las filas del Estado Islámico en Siria e Irak.

"No identificamos al responsable, pero por lo que vimos es cada vez más probable que se tratara de un ciudadano británico", dijo Cameron a la prensa después de las reuniones de urgencia que mantuvo a raíz de la difusión de un video que muestra la decapitación del reportero estadounidense de 40 años secuestrado en Siria en 2012.

Cameron interrumpió sus vacaciones y volvió a Londres desde Cornualles, en el litoral occidental inglés, para presidir estos encuentros.

"Es algo profundamente impactante. Pero sabemos que demasiados británicos han viajado a Siria e Irak para participar del extremismo y la violencia. Y lo que tenemos que hacer es redoblar nuestros esfuerzos para impedir que la gente vaya", aseguró, tras describir el asesinato de "bárbaro y brutal".

"Quitarles el pasaporte a los que contemplan ir, arrestar y perseguir a quienes participaron en el extremismo y la violencia, retirar material extremista de internet y hacer todo lo posible por mantener a nuestra gente segura. Eso es lo que hará el Gobierno", prometió.

El temor de las autoridades a un retorno de los yihadistas británicos es grande. En ese sentido, el canciller Philip Hammond dijo a la BBC que las agencias de inteligencia están vigilando a los británicos en las filas de grupos yihadistas, admitiendo que algunos estuvieron involucrados en "crímenes terribles".

"Somos conscientes de la amenaza de los extranjeros que operan en Siria e Irak. No sólo el Reino Unido, sino también todos los países occidentales y otros árabes", agregó. "Esto es un veneno, un cáncer, lo que ocurre en Irak y Siria, y existe el riesgo de que se extienda a otras partes de la comunidad internacional y que nos afecte a todos directamente", precisó.

Reportes de la prensa local dieron cuenta de que un número indefinido de ciudadados británicos llegaron en los últimos meses a la ciudad siria de Raqa para luchar junto a los yihadistas del EI.

El principal rol que cumplen en el grupo es de encargarse de los secuestros de extranjeros y retenerlos como rehenes.

Según testimonios de exrehenes, un británico fue el encargado de negociar la liberación de once trabajadores turcos secuestrados en Irak.

Agencias AFP y EFE, y Ámbito Financiero

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