3 de marzo 2014 - 00:00

Crimea apoya el despliegue: “¡No toquen al líder!”

Los crimeos respaldan la intervención del Kremlin en la región y desde el despliegue, los habitantes se han manifestado entusiastas.
Los crimeos respaldan la intervención del Kremlin en la región y desde el despliegue, los habitantes se han manifestado entusiastas.
Simferopol - "¡Crimea es Rusia!", gritaban ayer civiles prorrusos en Simferopol, la capital de la península rusófona del sur de Ucrania, donde la presencia de hombres armados y uniformados se hacía más discreta.

El barrio del Parlamento de Crimea, que el sábado hacía pensar en una zona en estado de sitio, tenía ayer los accesos libres. No obstante, milicianos encapuchados seguían montando guardia junto a la sede del Gobierno local.

También había, cerca del Parlamento de Crimea, en pleno centro de Simferopol, civiles miembros de grupos de autodefensa prorrusos, que dicen tener por misión "mantener el orden público".

"La situación es complicada, puede haber provocaciones, ¡estén vigilantes!", le dice a unos veinte de esos civiles un hombre de barba gris, ataviado con una gorra.

El sábado se instalaron dos fusiles ametralladores apuntando al exterior, en la entrada del Parlamento de Crimea, donde sigue ondeando la bandera rusa.

Ayer habían desaparecido los fusiles y los "soldados" encargados de guardarlos.

No lejos de allí, unos diez uniformados y otros treinta hombres vestidos de civil patrullaban junto a la sede del Gobierno, en la plaza Lenin. Al igual que en días anteriores, los uniformados se pasean con su kalashnikov en la mano, con gorra y capucha, sin ningún distintivo.

A las 9.15 hora local toca el relevo de estos milicianos, que se pasan sus brazaletes de color rojo.

Los civiles, no armados, están organizados en pequeños grupos favorables a un regreso de Crimea a Rusia. La península formó parte del imperio ruso a partir de finales del siglo XVIII y luego de la República Federativa Rusa en el seno de la Unión Soviética, hasta 1954.

Estos milicianos cuentan con el apoyo de Moscú, donde el sábado el Senado dio luz verde a una posible intervención de las fuerzas rusas en la península, donde cada vez están ganando más adictos los partidarios de la secesión respecto de Ucrania.

Delante de la estatua de Lenin puede verse a una pareja de ancianos, en medio de la inmensa plaza reabierta el sábado, tras permanecer bloqueada dos días por la Policía a causa de la toma del edificio del Gobierno por un comando prorruso.

La mujer luce un retrato del padre de la Revolución de Octubre de 1917 sentado, y grita "Crimea es Rusia". El hombre, con un estandarte rojo, grita desaforado "Lenin, Stalin, muerte al fascismo".

Y es que para los prorrusos, las autoridades instaladas en Kiev desde la destitución el 22 de febrero del presidente Víktor Yanukóvich están constituidas por "fascistas".

Ante la pareja de ancianos, unos veinte milicianos vestidos de civil forman una fila impecable con sus escudos de color azul, blanco y rojo, los colores de la bandera de Crimea. Otro de ellos hace ondear la bandera rusa.

En Simferopol tampoco faltan los rumores sobre la supuesta intención de algunos de arrancar la estatua de Lenin, tal y como ocurrió hace unos días en el oeste de Ucrania.

"¡No toquen a nuestro líder!", reza un cartel pegado en la base de la estatua, al lado de un dibujo de la hoz y el martillo, símbolos de la difunta Unión Soviética.

Agencia AFP

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