14 de febrero 2012 - 00:00

Crimen de Bruzzone: aseguran que el móvil fue el video hot

Comenzó ayer el juicio por el asesinato de Carola Bruzzone. La única acusada es su compañera de trabajo Silvia Luna.
Comenzó ayer el juicio por el asesinato de Carola Bruzzone. La única acusada es su compañera de trabajo Silvia Luna.
El juicio a Silvia Luna, la mujer que asesinó de un mazazo a su compañera de trabajo Carola Bruzzone, supuestamente por la difusión de un video íntimo suyo, comenzó ayer en los Tribunales de Mercedes con la declaración de testigos directos en el caso. En la sala del Tribunal Oral Criminal 3 de esa ciudad la testigo Carolina Casco dijo que la víctima había manifestado la intención de difundir un video íntimo de Luna, durante su fiesta de casamiento.

«Silvia fue a mi casa llorando y me preguntó si sabía algo del video que Carola iba a pasar en la noche de la boda», indicó.

En su relato la mujer dijo ante los jueces del tribunal que «Carola siempre hablaba pero no creo que hubiese mostrado el video».

«Silvia me dijo que Carola iba a mostrar un video hot donde estaba ella y que se iba a quedar sin casamiento», detalló.

En una entrevista anterior había indicado que Bruzzone creía que el partenaire de Luna en el video era su propio esposo y que había «varias personas interesadas» en difundir las imágenes.

El testimonio de Casco, quien trabajaba en el mismo restorán que la víctima y la victimaria, es importante porque Luna la visitó en su casa poco antes de cometer el crimen. La mujer llamó a Carola Bruzzone para advertirle que Luna estaba enfurecida con ella, pero la comunicación se cortó en el momento del crimen. Después de Casco se escuchó el testimonio de Sergio Robledo, quien negó haber sido el hombre que aparece en el video íntimo de Luna y también afirmó que no creía que «Carola sea capaz de mostrarlo en la fiesta de casamiento, porque eran amigas».

Según se prevé, la estrategia de la defensa de Luna es argumentar que cometió el crimen el 10 de abril de 2010 en el restorán Matute, de Las Heras, porque se sintió acorralada al ser extorsionada por su amiga.

En tanto, los patrocinantes de la familia de la víctima intentarán demostrar que la autora del hecho actuó con premeditación y alevosía. Lo cierto es que en la tarde de esa jornada Luna se presentó en el restorán, tomó una maza con cabeza metálica, utilizada para ablandar milanesas, y le efectuó un golpe en la cabeza a Bruzzone, quien murió luego de agonizar varios días en el hospital local. Luna se iba a casar con Juan Burgueño, dueño del restorán Matute, donde trabajaba junto a Bruzzone.

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