23 de abril 2009 - 00:00

Crisis en Francia: tras secuestros de gerentes, comienzan los saqueos

Trabajadores de una autopartista alemana en Clairoix, norte de Francia, miran los destrozos que dejó una protesta sindical. La crisis económica tensa el ambiente social en el país.
Trabajadores de una autopartista alemana en Clairoix, norte de Francia, miran los destrozos que dejó una protesta sindical. La crisis económica tensa el ambiente social en el país.
París - El saqueo de la subdelegación del Gobierno central de Compiegne, al noreste de París, por obreros de una empresa que cerrará sus puertas dejo en evidencia la creciente tensión social que se vive en Francia, donde continuamente son retenidos ejecutivos de sociedades en conflicto.

Trabajadores del fabricante de neumáticos alemán Continental saquearon el martes las oficinas de la subdelegación del Gobierno de Compiegne, después de que la Justicia se negara a anular el cierre de una planta en Francia, donde trabajan 1.120 personas.

Tras destrozar las oficinas, los trabajadores se dirigieron a una planta de la empresa situada en una localidad cercana y saquearon una caseta a la entrada de las instalaciones.

Este incidente marcó una nueva etapa en la escalada de tensión social en Francia, manifestada hasta ahora por la retención de ejecutivos, en un momento en que se anuncian nuevas olas de despidos en diversas empresas.

La noticia del cierre de una planta del fabricante de piezas de automóvil Molex, en el suroeste del país, llevó a los trabajadores a retener a dos ejecutivos, liberados el martes a la noche por orden judicial, al cabo de 24 horas pasadas en el local de la empresa.

Igual suerte habían corrido antes otros directivos de las empresas Sony (electrónica), Scapa (adhesivos), 3M (de productos diversificados), Faurecia (piezas de automóviles) y Caterpillar (maquinarias).

Hace tres semanas, unos cien trabajadores de dos grupos, FNAC y Conforama, afectados por un plan que podría conllevar 1.200 despidos, bloquearon en su coche al magnate François-Henri Pinault, uno de los hombres más ricos de Francia.

Rechazo

El martes, los trabajadores de Caterpillar rechazaron un plan para poner fin a la crisis, que sin embargo había sido firmado por los dirigentes sindicales después de la mediación del Gobierno.

«El desarrollo de estos métodos de acción es la expresión de la dificultad de los políticos y en particular del presidente, Nicolas Sarkozy, de apuntar a mediano y largo plazo», estimó ayer el politólogo francés Stephane Rozes, en declaraciones al diario Le Parisien.

«Hay una espiral entre los trabajadores inquietos, los medios que dan cuenta de los conflictos sociales y un político que reacciona más ante las situaciones inmediatas y que no parece construir algo coherente para el futuro», agregó.

El primer ministro, Francois Fillon, juzgó que el saqueo del local de la subdelegación de Compiegne era «inaceptable» y anunció que habrá «acciones judiciales». Asimismo, indicó que lo ocurrido fue obra de una «minoría muy activa» que «impedía» la mediación de las organizaciones sindicales.

«Hace meses que se escucha decir que los obreros de Continental son buenos chicos. Lo de buenos chicos se acabó. Hace semanas que estamos frenando a la gente», declaró el delegado sindical y responsable del movimiento, Xavier Mathieu, luego de los incidentes.

«Continental echa a nuestras familias a la miseria», denunció el dirigente de la CGT, el principal sindicato francés. «Se acabó, ya no somos corderos sino leones dispuestos a todo», añadió.

El ex primer ministro Dominique de Villepin, del partido conservador UMP en el poder, estimó que existe «un riesgo revolucionario» en Francia, donde una «fuerte cólera se expresa» en el terreno social.

Agencias AFP y DPA

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