26 de mayo 2015 - 00:00

Cristina, con aire de adiós, defendió el ciclo Kirchner

Encuentros y señales ayer en el escenario de la Plaza de Mayo. En el acto ante miles de militantes que acercaron centenares de micros al centro porteño se mostraron los elencos del oficialismo. Máximo Kirchner dialoga con el diputado Andrés Larroque y el secretario presidencial, Eduardo de Pedro. En la espera del discurso, conversan Jorge Capitanich y Daniel Scioli junto al gobernador Eduardo Fellner y el ministro Julio De Vido.
Encuentros y señales ayer en el escenario de la Plaza de Mayo. En el acto ante miles de militantes que acercaron centenares de micros al centro porteño se mostraron los elencos del oficialismo. Máximo Kirchner dialoga con el diputado Andrés Larroque y el secretario presidencial, Eduardo de Pedro. En la espera del discurso, conversan Jorge Capitanich y Daniel Scioli junto al gobernador Eduardo Fellner y el ministro Julio De Vido.
Cristina de Kirchner dedicó el último discurso como mandataria por el 25 de Mayo a defender su Gobierno y la continuidad de las medidas después del 10 de diciembre. Ante miles de militantes llevados en centenares de micros al centro de Buenos Aires, la mandataria estuvo rodeada, en lo que pareció una despedida, de gobernadores peronistas y de funcionarios del Ejecutivo e intendentes.

En su intervención, la mandataria fustigó a la oposición por no ofrecer propuestas, incitó a los sindicalistas a reclamar aumentos a empresarios y futuro Gobierno y, de paso, castigó -con palabras- a acreedores buitre y a la prensa no amiga del Gobierno. Como suele hacer en sus intervenciones públicas de formato extendido, reivindicó la figura de Néstor Kirchner y repasó todos los tópicos de la retórica oficial, como la reestructuración de la deuda, la eliminación de las cuasi monedas y la recuperación de empresas nacionales a través de diversos modos de estatización. Por cierto que estas expresiones recibirán respuesta de exfuncionarios del Gobierno de Eduardo Duhalde, que se atribuyen haber logrado a través del ministerio de Roberto Lavagna -hoy en la oposición- el inicio del canje de la deuda y el rescate de las cuasi monedas que circulaban hasta comienzos de la década anterior.

La Presidente estuvo rodeada de dirigentes que aspiran a cargos electivos por el oficialismo, como Daniel Scioli y también Jorge Capitanich. El chaqueño mereció un elogio de la Presidente por el resultado que logró el peronismo en las PASO del Chaco, adonde el exjefe de Gabinete disputará la intendencia de Resistencia. Entre los presentes estaba Domingo Peppo, quien disputará la gobernación del Chaco y que hoy se reunirá con la Presidente junto a Capitanich.

El Gobierno se ocupó de que la representación de los gobernadores que manejan el Partido Justicialista estuviera en la primera línea del escenario, una manera de mostrarlos en un acto que fue transmitido por la cadena oficial a todo el país. Detrás de los gobernadores estaban los ministros del Poder Ejecutivo y al costado, dirigentes de organizaciones defensoras de los derechos humanos -cuya tarea destacó la mandataria en un pasaje de su discurso-, legisladores e intendentes de todo el país.

La extensión del discurso le restó un eje preciso, quizás por la intención de la oradora de hacer un balance de las gestiones Kirchner; en eso hubo algún tono de despedida, al agradecer en las palabras finales al público la comprensión de que más allá de las diferencias, "somos todos argentinos". En el mismo tono pidió a los medios de comunicación que "no exacerben las peleas y las diferencias entre los argentinos".

El tono proselitista fue inocultable, no sólo por la descalificación de la oposición, sino por la seguridad que manifestó de que un futuro Gobierno sostendrá el programa del actual. Fue lo más cerca del optimismo sobre el resultado de las elecciones generales de octubre.

Se permitió además pinceladas sobre la economía, los derechos humanos, la pelea con los medios, la amenaza de motines policiales.

La Presidente también llamó "a los dirigentes sindicales" a que "a partir del 10 de diciembre pongan la misma actitud y los mismos fundamentos para obtener beneficios para los miles de trabajadores" que sostienen en la actualidad.

"Si no lo hacen, les voy a decir a los trabajadores que cambien de dirigentes para seguir teniendo los mismos derechos y beneficios que tuvieron durante los últimos 12 años".


En uno de los pasajes de la intervención, la Presidente aprovechó la elección en España para fustigar de nuevo a Carlos Fayt (sin mencionarlo: "En Madrid está por ganar una exjueza de 71 años, porque en España parece que se jubilan un poquito antes que aquí en la Argentina".

En un intento de sostener las consignas de campaña del oficialismo, dijo en otro pasaje: "Quieren hacerle creer a la gente que es bueno que cada cuatro años cambie todo porque cuando cada cuatro años cambia todo es que todo sigue igual. Por eso, este proceso de transformación de doce años debe ser profundizado y debe continuar. Y los que quieren cambio -remató-, que expliquen a todos los argentinos qué cambio quieren".

"No se trata de irse o de quedarse. Es un proyecto colectivo, no de una persona. Depende de ustedes para que sea profundizado", dijo.

Criticó también a "los que quieren volver a los 90 o a la violencia de los 70". Los que son setentistas e ideologizados son los que quieren volver a los 90 o la violencia de los 70", dijo la mandataria.