22 de junio 2009 - 00:00

Cristina con Chávez en Asunción

El encuentro entre Cristina Fernández de Kirchner y Hugo Chávez ya tiene lugar. Esta semana se definirá la fecha.

Los presidentes de la Argentina y Venezuela se reunirán en la próxima cumbre de jefes de Estado del Mercosur en Asunción, que tendrá a Fernando Lugo, por primera vez, como anfitrión. Las cancillerías de la Argentina y Venezuela ya coordinaron un encuentro a solas de los presidentes, donde el tema ineludible será la decisión de estatizar tres empresas propiedad de Techint.

El Gobierno nacional reclamará una indemnización para la empresa argentina, pero pondrá más énfasis en otro aspecto: que Chávez haya anunciado las medidas una semana después de haber estado en El Calafate sin siquiera mencionar el tema.

La presidente argentina llevará también al encuentro con Chávez un mensaje dedicado a la dirigencia de la Unión Industrial Argentina (UIA) en Buenos Aires: en ningún momento estará en la agenda oficial el pedido para suspender el ingreso de Venezuela al bloque.

Postergación

La cumbre del Mercosur del Paraguay estaba programada originalmente para el viernes 3 de julio. Sin embargo, un pedido conjunto de las cancillerías de Brasil y la Argentina para que la reunión se postergue por una semana hizo que los organizadores anuncien mañana cuándo se concretará el evento. Lula había pedido el cambio por su abultada agenda internacional. Cristina de Kirchner reclamó la postergación para tener más tiempo en Buenos Aires para digerir el resultado de las elecciones del 28 de junio.

Además de Kirchner, Chávez y Lula, ya confirmaron al Gobierno de Fernando Lugo que viajarán a Asunción el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez; la presidenta de Chile, Michelle Bachelet; y el de Bolivia, Evo Morales. En la semana se sabrá también la posibilidad de que viajen Rafael Correa (Ecuador) y Alan García (Perú).

Nuevamente, como sucede en general en las últimas cumbres del Mercosur, el ingreso de Venezuela al bloque será tema de agenda. Aparentemente, Lula llevará una buena noticia al convite, ya que podría mostrarle que unos días antes de la cumbre, el Congreso de su país lo aprobaría.

Si no llega a tiempo, Lula podría llevar la promesa que, a más tardar el 15 de julio, el tema será resuelto en Brasilia. Para Caracas se tratará, así lo dirá Chávez, de «un premio y un aval al socialismo del siglo XXI».

Para Brasil será, en realidad, una retribución por excluir a las empresas de este origen del listado de nacionalizaciones con que mensualmente el venezolano sacude a los capitales de Latinoamérica y el mundo en general.

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