Las peripecias de Marcelo D’Alessio y la investigación por extorsión que lleva adelante el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, en la que apunta al fiscal de la causa de los “cuadernos-coimas”, Carlos Stornelli, sirvió de combustible al camporismo para activar ayer un show de cuestiones de privilegio en el Senado que incluyó la solicitada por Cristina de Kirchner, quien se excedió en el tiempo que tenía en uso de la palabra para criticar a la Corte Suprema de la Nación y a Comodoro Py, que a su vez provocó un mal clima de cara a las próximas sesiones en la Cámara alta.
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“Estamos viendo cómo, desde el Poder Judicial, especialmente desde Comodoro Py, se está intentando quitarle la causa a un juez -en referencia a Ramos Padilla- para que no investigue”, aseguró la expresidenta, quien se autocalificó como “la verdadera oposición”. También, aprovechó sus largos minutos para mencionar la “injerencia de la embajada de los Estados Unidos” en la causa que involucra a D’Alessio y a Stornelli.
La senadora también dijo: “Esto no es casual. Puede ser que al ciudadano común, con todos los problemas que tiene se sienta alejado de estas cuestiones, pero cada argentino tiene que saber que esto se arma para imponer modelos económicos y sociales de sojuzgamiento”. Cristina de Kirchner comparó dicha situación con la última dictadura militar, época en la que alimentó su patrimonio en Santa Cruz junto a su exmarido, el también expresidente Néstor Kirchner.


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