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Cristina firma paz social en Aerolíneas a cambio de aumento
Cristina de Kirchner saludó eufórica ayer a los pilotos de Aerolíneas Argentinas y Austral que la visitaron en la residencia de Olivos.
«Este acuerdo de madurez tiene que ser tomado como modelo para todas las actividades, donde cada uno depone algo de lo que cree que le pertenece, porque lo importante es lograr que el conjunto se realice», les dijo la Presidente a los eufóricos aviadores que llenaron el quincho de la residencia presidencial.
Habitualmente, los actos en el quincho de Olivos suelen ser más formales, pero esta vez los gremios aeronáuticos vestidos con sus uniformes desplegaron banderas donde se leía «Gracias Cristina». La algarabía era tal que los cánticos no sólo vivaron a la Presidente, sino también a Julio De Vido y a Ricardo Cirielli, secretario general de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico y ex subsecretario de Transporte Aerocomercial. Cirielli acusa a Ricardo Jaime de ser «responsable del vaciamiento de Aerolíneas» al tiempo que desliza sospechas sobre el vínculo que el secretario de Transporte tiene con el grupo Marsans.
Logro
Sin embargo, la estatización de Aerolíneas logró que tanto Cirielli como Jaime se mostraran juntos. Cerca de ellos también se lo vio a Jorge Pérez Tamayo, secretario general de la Asociación de Pilotos de Líneas, de quien dicen tiene buen vínculo con Jaime y, por ende, está enfrentado con Cirielli.
Pérez Tamayo cumple hoy una de las funciones más importantes dentro del Gobierno: como en los viajes internacionales los Kirchner prefieren no utilizar el Tango 01, el jefe del sindicato de pilotos es quien comanda el Aibus A340-300 de Aerolíneas Argentinas en el que viaja la Presidente.
Condimentos
El acto tuvo todos los condimentos de un festejo peronista, y Cristina de Kirchner no dejó de mencionarlo. Es conocida en el entorno kirchnerista la expectativa positiva que genera el nuevo presidente norteamericano, Barack Obama. Para los Kirchner, el ser afroamericano ya de por sí lo convierte en un norteamericano «revolucionario» y, el hecho de que el Estado deba intervenir en decisiones empresarias -obligado por la crisis financiera- lo convierte casi en un discípulo del pensamiento kirchnerista.
Así la Presidente celebró que el estadounidense haya dicho que «los sindicatos no son parte del problema, sino que son parte de la solución y que quiere también sindicatos grandes y prósperos junto a empresas grandes y prósperas; no sé si Obama habrá leído a Perón, pero... déjenme decirles que se pareció mucho, ¿no?». Previamente, había elogiado que los sindicalistas norteamericanos, «después de más de una década de no hacerlo», hayan sido invitados a la Casa Blanca.
Quizás entusiasmada por tanta adhesión por parte de los aeronáuticos, la Presidente fue más allá al decir que el mundo está aplicando las políticas que tanto su marido, Néstor, como ella están convencidos de que son la «solución» para garantizar un crecimiento sustentable.
Estatismo
Así, Cristina se congratuló de que el modelo argentino sea copiado por los principales países desarrollados. «Están tomando medidas que casi podría decirse (han sido) copiadas de lo que ha sido este modelo desde 2003», señaló, para luego denostar a «los que nos criticaron porque decían que éramos estatistas, populistas o proteccionistas cuando ahora todos están tomando decisiones en materia de intervención del Estado».
Pero aunque desde la Secretaría de Transporte se dé como un hecho que habrá un acuerdo con el Grupo Marsans por la expropiación de Aerolíneas Argentinas para evitar el juicio de expropiación y la demanda de los españoles ante el CIADI (se argumenta que el anuncio de ese acuerdo no llegó a tiempo para el acto de ayer, pero que podría darse en Madrid), Cristina de Kirchner no se privó de criticar la gestión privada en las dos líneas aéreas.
Así, la Presidente recordó que se sobrevendían pasajes y «ni siquiera se podía hacer frente al catering».
Rescató que en estos seis meses el Estado demostró que «puede administrar correctamente una línea de carácter comercial y que todos ustedes (dirigiéndose a los empleados) son capaces de deponer diferencias naturales y poner el esfuerzo». Y terminó con una frase clásica de su repertorio: «En la época de las ganancias siempre está el sector privado, pero a la hora de las pérdidas siempre queda sólo el Estado».


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