24 de febrero 2011 - 00:00

Cristina fumigó área de seguridad de la presidencia

El Gobierno decidió modificar la estructura del área encargada de brindar seguridad a Cristina de Kirchner. La medida principal fue el desplazamiento del coronel Alejandro Graham, titular de la Casa Militar y la designación en su reemplazo del teniente coronel Agustín Rodríguez. Tres decretos publicados en el Boletín Oficial de ayer establecieron las modificaciones del organigrama de la Secretaría General a cargo de Marcelo Parrilli y de la Casa Militar.

Los cambios responden a «un reajuste de estructuras que permita lograr una mayor eficiencia en el proceso de toma de decisiones, evitando la superposición de estructuras y funciones, mejorando los tiempos de cumplimiento de las tareas asignadas, dinamizando los trámites a cumplir y optimizando los recursos existentes», dice el fundamento de la norma.

Remoción

La designación de un teniente coronel al frente de la Casa Militar obliga a remover a los actuales jefes de la Agrupación Técnica (un capitán de navío) y de la Agrupación Aérea (un comodoro), quienes tienen superioridad jerárquica sobre el flamante responsable de la seguridad presidencial.

La movida interna ocurre tras dos hechos que descolocaron al sector de la seguridad presidencial: el robo de 68 mil dólares y 17 mil euros destinados a la gira de la Presidente por Medio Oriente y las sospechas de sabotaje al avión Fokker F-28 matrícula T-04 de la flota presidencial.

Denuncia

La máquina estuvo estacionada en noviembre del año pasado durante un fin de semana en la pista de la base aérea El Palomar. El lunes siguiente se constató que tenía una avería en un ala, una profunda fisura que interesó uno de los tanques de combustible. Sin respuestas sobre el percance, el desplazado coronel Graham radicó una denuncia contra la Fuerza Aérea que recayó en el Juzgado Federal Nº 2 de Morón, a cargo del juez Jorge Rodríguez. El expediente se caratuló de «Daño agravado contra un bien del Estado».

La controversia en la Justicia entre dos instituciones públicas (dos fuerzas armadas) molestó al poder. Hasta hoy el jefe de los aviadores, Normando Costantino, no logró aclarar de qué forma se produjo la avería.

El avión de la discordia está inutilizado en los talleres de Aerolíneas Argentinas a la espera de un informe técnico y una evaluación de costos de reparación por parte del fabricante Fokker. La Secretaría General deberá invertir varios miles de dólares para arreglar el daño, pero el punto más irritante es que la unidad presidente no contará con esa aeronave para los desplazamientos en un año electoral. Esta nave fue la primera con configuración preparada para un pasaje vip y un sector de acompañantes de 50 plazas.

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