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Cristina a lo colla: poncho y tejido andino
Aunque el vestido de la Presidente llevaba guardas de flores tejidas, un típico detalle del ajuar andino, Cristina de Kirchner no pudo deshacerse de los stilettos. Además, exhibió el Gran Collar, una condecoración que otorga el estado boliviano.En su viaje a Bolivia, vistió un ajuar autóctono de la cultura andina. Una chaqueta con ribetes similares a los del ya conocido saco de su par Evo Morales, y para completar un poncho y un sombrero tejido al mejor estilo colla.
A la superabundancia de color se le sumó el exceso de brillo en la Sala Libertad de la Casa de Gobierno boliviana. Allí, Morales le entregó a la Presidente argentina una condecoración de la orden nacional del Cóndor de los Andes, en el grado de Gran Collar, una cadena de oro amarillo con un medallón en forma de cruz que se otorga en el país del norte para distinguir y recompensar a aquellos que prestaron servicio a la Nación. La joya histórica, que en el centro tiene la figura de un cóndor negro, combinaba con los brillos dorados del anillo y el reloj que llevaba la Presidente.
De esta manera, Cristina de Kirchner sumó un look más a su libro de viajes. Ya pasó por la gorra parisina en su paso por Francia, por un vestuario carioca en su visita a Brasil, por el gorro de piel ruso (chapka) en su paso por Moscú, por la kurta en la India y por un maquillaje delineado al mejor estilo egipcio en su viaje a El Cairo. Un comportamiento que a veces raya el ridículo, como que jugara a disfrazarse cada vez que emprende un viaje. Seguramente se trata de un gesto amable de Cristina de Kirchner para con la cultura que visita, pero en ese despliegue de simpatía olvida que es la máxima referente de la Argentina y que los protocolos exigen sobriedad.
Al menos, esta vez su ajuar estuvo a tono con la nueva moda que proponen modistos como Benito Fernández o la marca Cardón, que recrean en sus diseños el folclore de la cultura local. Una tendencia que logró adeptos en las pasarelas más importantes de la moda, como la del New York Fashion Week y a la que ahora se suma Cristina de Kirchner. Quizás sea el inicio de una renovación en el guardarropas presidencial (y hasta quién sabe, también de modista), donde el estilo de su vestuario ya no esté marcado por lo que dictan las pasarelas europeas, sino por los países americanos. Y siguiendo con esta conducta de ajuar no extrañaría entonces, que para el Bicentenario esté preparando ropa en blanco y celeste, a tono con la patria. Habrá que esperar.

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