29 de marzo 2010 - 00:00

Cristina a lo colla: poncho y tejido andino

Aunque el vestido de la Presidente llevaba guardas de flores tejidas, un típico detalle del ajuar andino, Cristina de Kirchner no pudo deshacerse de los stilettos. Además, exhibió el Gran Collar, una condecoración que otorga el estado boliviano.En su viaje a Bolivia, vistió un ajuar autóctono de la cultura andina. Una chaqueta con ribetes similares a los del ya conocido saco de su par Evo Morales, y para completar un poncho y un sombrero tejido al mejor estilo colla.
Aunque el vestido de la Presidente llevaba guardas de flores tejidas, un típico detalle del ajuar andino, Cristina de Kirchner no pudo deshacerse de los stilettos. Además, exhibió el Gran Collar, una condecoración que otorga el estado boliviano.En su viaje a Bolivia, vistió un ajuar autóctono de la cultura andina. Una chaqueta con ribetes similares a los del ya conocido saco de su par Evo Morales, y para completar un poncho y un sombrero tejido al mejor estilo colla.
Cristina de Kirchner pudo cumplir con un viejo anhelo: visitó Bolivia por primera vez en el año y desplegó un ajuar autóctono de la cultura del altiplano. En enero se había quedado sin estrenar ese vestuario para el ritual de asunción de Evo Morales como presidente y guía espiritual de su país. De la ausencia al acto había culpado en aquel entonces a su vice Julio Cobos, pero aunque dos meses más tarde, la Presidente se desquitó y echó mano a esas prendas que su modista Susana Ortiz le había preparado a principios de año para su fallido viaje. Fascinada por el estilo boliviano, como el que suele usar cada tanto la senadora anti-k María Eugenia Estenssoro apareció en Sucre con una chaqueta color sambayón con ribetes étnicos que combinaban con el ya conocido saco negro de alpaca de Morales. Por debajo, un vestido blanco con una guarda de flores bordadas multicolor, como las que usan en la tierra andina. Y tanto insistió en completar el estilo que pese a las altas temperaturas, se permitió usar un poncho y un sombrero chulo colla con una cinta del color de la bandera de Bolivia, como le llaman en aquel país a los gorros de lana tejidos a mano, que le regalaron miembros de la delegación boliviana. Eso sí, no faltaron los stilettos peep toe (o «boca de pescado» como se le decía antes a ese zapato que deja al descubierto la punta de los dedos) en rojo furioso aunque no tenían nada que ver con el atuendo de ocasión. Claro que nadie hubiera imaginado a Cristina de Kirchner con taco bajo o alpargatas, ni peinada con una trenza, como las collas, pero hizo todo lo posible por simular el parecido.

A la superabundancia de color se le sumó el exceso de brillo en la Sala Libertad de la Casa de Gobierno boliviana. Allí, Morales le entregó a la Presidente argentina una condecoración de la orden nacional del Cóndor de los Andes, en el grado de Gran Collar, una cadena de oro amarillo con un medallón en forma de cruz que se otorga en el país del norte para distinguir y recompensar a aquellos que prestaron servicio a la Nación. La joya histórica, que en el centro tiene la figura de un cóndor negro, combinaba con los brillos dorados del anillo y el reloj que llevaba la Presidente.

De esta manera, Cristina de Kirchner sumó un look más a su libro de viajes. Ya pasó por la gorra parisina en su paso por Francia, por un vestuario carioca en su visita a Brasil, por el gorro de piel ruso (chapka) en su paso por Moscú, por la kurta en la India y por un maquillaje delineado al mejor estilo egipcio en su viaje a El Cairo. Un comportamiento que a veces raya el ridículo, como que jugara a disfrazarse cada vez que emprende un viaje. Seguramente se trata de un gesto amable de Cristina de Kirchner para con la cultura que visita, pero en ese despliegue de simpatía olvida que es la máxima referente de la Argentina y que los protocolos exigen sobriedad.

Al menos, esta vez su ajuar estuvo a tono con la nueva moda que proponen modistos como Benito Fernández o la marca Cardón, que recrean en sus diseños el folclore de la cultura local. Una tendencia que logró adeptos en las pasarelas más importantes de la moda, como la del New York Fashion Week y a la que ahora se suma Cristina de Kirchner. Quizás sea el inicio de una renovación en el guardarropas presidencial (y hasta quién sabe, también de modista), donde el estilo de su vestuario ya no esté marcado por lo que dictan las pasarelas europeas, sino por los países americanos. Y siguiendo con esta conducta de ajuar no extrañaría entonces, que para el Bicentenario esté preparando ropa en blanco y celeste, a tono con la patria. Habrá que esperar.

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