30 de junio 2009 - 00:00

Cristina no reconoce que está muy lejos del quórum

Cristina no reconoce que está muy lejos del quórum
Cristina de Kirchner terminó de confundir ayer a todo el Congreso, incluidos los diputados del propio oficialismo. Se adjudicó un bloque de 107 diputados «más 27 posibles aliados», según sus propias palabras. Desde ese momento se prendieron todas las alarmas en Diputados. Pero, a pesar de repasar números, recalcular vía sistema D'Hont el reparto de bancas en todas las provincias y sumar planillas era imposible llegar a esa cantidad de legisladores para el bloque oficialista.

Menos descubrir a qué 27 aliados se refería. Más tarde llegó alguna precisión: el Gobierno, por ejemplo, calcula en ese número al bloque SI y a los seguidores de Fernando Pino Solanas.

Poca eficacia

Esa sociedad política entre el Gobierno y el progresismo en el Congreso en realidad nunca ha funcionado con eficacia. De hecho, en muchas ocasiones ambos bloques, uno representado en la actualidad por Claudio Lozano, no han colaborado con el voto con el Gobierno y en otras se han opuesto a leyes claves.

La anécdota en la explicación presidencial de ayer sirve para demostrar la fragilidad con que el kirchnerismo se mueve aun en la nueva realidad que le depararon las elecciones en Diputados.

Por lo pronto en cualquiera de las opciones que muestra la distribución de bancas, al kirchnerismo no le tocarán más de 98 diputados, lo que ubica al oficialismo como primera fuerza, pero mucho más lejos del quórum de 129 miembros de la actualidad.

Tampoco puede verificarse, entonces, que haya 27 aliados disponibles en la Cámara para auxiliar al kirchnerismo en votaciones complejas. Si fuera así, entre los 107 votos propios que promocionó Cristina de Kirchner y esos aliados, el Gobierno estaría cómodamente ubicado por encima del quórum.

Hoy el kirchnerismo cuenta con 116 votos propios, lo que junto a algunos socios en el recinto lo ayudó a votar temas conflictivos. Ahora estará unos 20 votos por debajo de ese número.

Complicaciones

El resultado del domingo pasado, además, deja un entramado de alianzas para el oficialismo que en el futuro puede traerle complicaciones. Dentro de los votos propios están contabilizados, por ejemplo, dos diputados por Misiones, dos del Movimiento Popular Neuquino, tres que aporta el gobernador radical K de Río Negro, Miguel Saiz; un salteño, y los tres diputados del santiagueño Gerardo Zamora que, si bien votarán con el Gobierno, no pueden considerarse kirchneristas puros.

Sumar suficientes aliados extra kirchneristas para aprobar leyes políticamente complicadas le exigirá al oficialismo un esfuerzo superior al que realizaba hasta ahora Agustín Rossi, el santafesino, presidente de la bancada que acaba de renovar su sillón.

Ayer lo reconoció Cristina de Kirchner: «Esto va a exigir ejercicios de consenso para lograr gobernabilidad. Cuando uno no tiene gobernabilidad, construir consenso también depende de las otras partes. Se deberá acordar, como se hizo todos los casos. Esta situación exige más acuerdo para lograr más gobernabilidad», dijo.

Quizás no calculó que la oposición, que será mayoría entre los 79 diputados que logrará reunir el radicalismo y la Coalición Cívica y los 40 que supera el bloque Unión-Pro, tiene una agenda de proyectos a debatir que está lejos de las intenciones del Gobierno. Más cuando en esas bancadas se incluyeron ahora los diputados que aportó el campo a las listas y que presionarán desde el inicio para debatir nuevamente el régimen de retenciones a las exportaciones de granos.

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