15 de junio 2012 - 00:00

Cristina en N.Y. a Gran Bretaña: “Pedimos poco. Sólo dialogar”

Héctor Timerman
Héctor Timerman
Cristina de Kirchner volvió a insistirle ayer el Gobierno británico que se siente a dialogar sobre la cuestión Malvinas: «Mire qué poco estamos pidiendo: dialogar. No estamos pidiendo que nos den la razón. Estamos pidiendo que se sienten en una mesa a dialogar», insistió la Presidente ante el Comité de Descolonización de la ONU. En ese mismo tramo insistió: «Ya no sólo es una cuestión regional, sino global, porque muestra que en los organismos multilaterales hay diferentes estándares entre sus miembros».

No hubo esta vez anuncios sorpresivos o amenazas a Londres, aunque se recordó lateralmente la vigencia del acuerdo que permite el sobrevuelo del avión de LAN Chile que provee a las islas. Pero de esa reunión Cristina de Kirchner se llevó una resolución aprobada por consenso en el comité que pide una vez más a la Argentina y el Reino Unido que entablen negociaciones «a fin de encontrar a la mayor brevedad posible una solución pacífica, justa y duradera» para el conflicto de las Malvinas.

El mensaje de la Presidente comenzó a las 18, más tarde que lo esperado en la Argentina. Poco antes se había reunido a solas con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. El tema allí fue también Malvinas, y todos los presentes fueron testigos de un nuevo ofrecimiento de Ban Ki-moon como mediador de buenos oficios entre los dos gobiernos.

Junto a ella estuvieron en ese encuentro Héctor Timerman, Jorge Argüello, el vocero Alfredo Scoccimarro, y el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini.

Afuera esperaba parte de la delegación que llegó temprano desde Buenos Aires: ministros en el Tango 01 y diputados y senadores propios y opositores en vuelos de línea. A esa batucada de kirchneristas, radicales, socialistas y peronistas que pisaron Nueva York después de años de no haber integrado una comitiva oficial, se sumó el grupo que llegó de Washington, donde habían viajado a presenciar el seminario que organizó la fundación que anima Laura Velázquez: Alejandro Tulio, Juan Manuel Olmos, Víctor Santamarina, Eduardo Valdez, todos fueron entrando en la sede de la ONU, mientras que Jorge Capita-nich volvió desde allí a Buenos Aires, vía Nueva York, el miércoles a la noche.

Entre las novedades de la nutrida delegación se terminó confirmando que tampoco el correntino Arturo Colombi llegó a tiempo para el viaje, como le sucedió al cordobés Luis Juez.

En el tramo central frente al Comité de Descolonización ingresaron sólo el canciller, Argüello, Zannini y Scoccimarro. No hubo, como se había anticipado, representantes del Gobierno inglés; sólo los agregados de la embajada británica ante la ONU que se limitaron en un costado a tomar nota, y más lejos los kelpers, que no ocupan un sillón de representate sino como reclamantes.

«No pedimos que nos den la razón, estamos pidiendo apenas que se sienten en una mesa a dialogar. ¿Puede alguien en el mundo contemporáneo negarse a dialogar y luego querer convertirse en adalid de las libertades del mundo civilizado?», dijo allí Cristina de Kirchner. Poco después explicó: «No vengo sola, vengo acompañada por la mayoría de los partidos políticos de la Argentina con representación parlamentaria. Están aquí duros opositores a mi Gobierno, pero que sin embargo conciben a la cuestión del colonialismo y Malvinas como una cuestión que excede la política interna».

Le agradeció luego al vicecanciller de Chile, presente en la sesión, quien recordó que en una carta del libertador José de San Martín en 1816 se relataba que en las islas Malvinas había alojados presos del entonces Virreinato del Río de la Plata.

Se dedicó luego Cristina de Kirchner a recordar las negociaciones por soberanía compartida «entre el Reino Unido y la Argentina, desarrolladas durante la tercera presidencia de Perón, realizadas bajo estricta reserva en 1974» y leyó entonces los cinco puntos de la propuesta de junio de ese año y los ocho puntos de la contrapropuesta argentina -que incluía oficializar el castellano e inglés y designación conjunta de los gobernadores de las islas-, para terminar: «La muerte de Perón y el golpe militar abortaron las negociaciones».

Uno de los puntos más duros del discurso fue la reacción de Cristina de Kirchner a la decisión del Gobierno británico ayer de hacer flamear la bandera kelper de las islas en los edificios públicos de Londres y en la misma entrada de la sede del Gobierno en Downing Street: «Siento vergüenza ajena. Las guerras no se festejan ni se conmemoran», dijo. «¿Qué pensaría el pueblo alemán o la señora Merkel si el 8 de mayo ondeara la bandera alemana abajo de la bandera inglesa? ¿Qué pensaría Japón si el 15 de agosto el presidente de Estados Unidos decide ondear en la Casa Blanca la bandera de Estados Unidos y abajo la bandera japonesa?».

Cristina de Kirchner, a pesar de que existió ayer la idea de regresar a Buenos Aires para partir de nuevo el domingo hacia la Cumbre del G-20 en Los Cabos, México, finalmente se quedará en Nueva York hasta mañana. Hoy habrá almuerzo con empresarios en la elegante sede del Council of the Americas en Park Avenue, día y medio de descanso y algún encuentro con empresarios y el domingo al G-20.

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