29 de septiembre 2015 - 00:00

Cristina reveló secretos del acuerdo con Irán por AMIA

Nueva York (enviado especial) - Damos aquí los principales párrafos de las revelaciones que hizo ayer Cristina de Kirchner en la ONU sobre el acuerdo con Irán.

•Quiero congratularme y felicitar a los Estados Unidos de Norteamérica, a la República Islámica de Irán y también al resto de los miembros del Consejo de Seguridad Permanente, más Alemania, por haber arribado a un acuerdo en materia nuclear que ayuda a descomprimir la situación y da más certeza y seguridad a un mundo envuelto en conflictos y en belicismos. Nosotros sabíamos de estas negociaciones, estábamos esperanzados en que el acuerdo finalmente llegara. Ustedes se preguntarán cómo sabíamos. Simple, en el año 2010 nos visitó en la Argentina Gary Seymour, en ese entonces principal asesor de la Casa Blanca en materia nuclear. Él nos vino a ver con una misión, con un objetivo, que la Argentina que había provisto en el año 1987, durante el primer Gobierno democrático y bajo el control de OIEA, la Organización Internacional, en materia de control de armas y regulación nuclear, el combustible nuclear del denominado reactor "Teherán". Gary Seymour le explicó a nuestro canciller, Héctor Timerman, que estaban en negociaciones precisamente para llegar a un acuerdo y que la República Islámica de Irán no siguiera enriqueciendo uranio, lo hiciera a menor cantidad, pero que Irán decía que necesitaba enriquecer este reactor nuclear de Teherán y esto entorpecía las negociaciones. Nos venía a pedir a nosotros, los argentinos, que proveyéramos de combustible nuclear a la República Islámica de Irán. No estaba Rohani todavía, estaba Ahmadinejad, ya habían comenzado las negociaciones.

Me acuerdo que el canciller me vino a ver y me manifestó la propuesta que le había traído. Le había adelantado al enviado de la Casa Blanca que iba a ser muy difícil por la situación que la Argentina tenía con la República Islámica de Irán, el atentado terrorista que había sufrido la República Argentina en la AMIA, el 18 de julio de 1994, y la decisión del juez de la causa de citar y acusar a cinco ciudadanos iraníes. En este marco se tornaba imposible la contribución de la Argentina a este proceso de negociación que, reitero, ya estaba en el año 2010. Me vino a ver el canciller y lo recuerdo muy bien, en mi despacho y le dije que si la petición se hacía por escrito y firmada, nosotros pese a todo íbamos a colaborar porque creíamos que era muy importante lograr el objetivo de la no proliferación nuclear.

•Ustedes saben que la Argentina integra el selecto club de países productores de energía nuclear, pero que también somos líderes en materia de no proliferación. Por lo tanto, para nosotros la no proliferación nuclear es también una cuestión de Estado. Así se lo transmití a mi canciller, quien lo transmitió al enviado de la Casa Blanca, Gary Seymour, que aceptaríamos proveer el combustible porque era propiedad de la Argentina desde el año 87 y teníamos además la técnica para hacerlo a cambio, obviamente, de que fuera solicitado por escrito y firmado. Así fue transmitido; creo que fue la última vez, luego de esa comunicación, que nuestro canciller vio a Gary Sey-mour.

Ése fue el objetivo del memorando de entendimiento. Sin embargo parece que al firmar el memorando de entendimiento, se hubieran desatado los demonios. (...) Mucha hipocresía, mucha geopolítica mezclada en el medio y muy poco interés por saldar la memoria, la verdad y la justicia que exigen las víctimas y sus familiares.

•Luego del desplazamiento que ordené de sectores de la inteligencia argentina por fuertes sospechas de entorpecer la investigación y de oponerse, precisamente, a lo que era destrabar la causa para ir a tomar declaración a los iraníes a fines del año pasado, produje el desplazamiento de algunos altos funcionarios, algunos de ellos que venían desde el año 1972, que pasaron por todas las dictaduras y también por todos los gobiernos, incluido también el nuestro y que hoy están radicados aquí en Estados Unidos. A los pocos días de producirse este desplazamiento se produce la muerte del fiscal Nisman, a cargo de la causa. Todo esto constituye algo más de lo que dije alguna vez. Yo sostenía siempre que la AMIA era un complicado tablero de ajedrez de la política internacional. Hoy siento que, además de ese tablero de ajedrez, es una telaraña, una telaraña de intereses externos a mi país; una telaraña en la que como en todas las telarañas solamente quedan atrapados los más débiles y los más chicos y los otros permanecen afuera. En este juicio oral que se está llevando a cabo por encubrimiento, luego de catorce años de demora también en ser comenzado, también en la investigación que se está desarrollando por la muerte del fiscal Nisman, comienzan a aparecer datos reveladores y hasta estremecedores, señoras y señores, de vinculaciones con servicios secretos externos, con cuentas en el exterior, con vinculaciones con los fondos buitre, no denunciados por esta presidenta, sino por propios miembros de la comunidad judía de mi país.

Yo no vengo acá a hablar con hipocresías ni con mentiras, vengo a contar las cosas que están pasando y también hemos citado en una oportunidad, hace muy pocos días, al embajador norteamericano en nuestro país para pedir explicaciones acerca de en qué calidad se encuentra este exmiembro de los servicios de inteligencia argentina aquí en Estados Unidos. Él estuvo a cargo de toda la investigación de la causa AMIA desde el primer momento.