23 de septiembre 2009 - 00:00

Cristina se reunió con Nº 1 del FMI (pero no habló de un nuevo acuerdo)

La Presidente, al exponer en el encuentro organizado por el ex presidente Bill Clinton. Escucha el titular del FMI, Dominique Strauss-Kahn.
La Presidente, al exponer en el encuentro organizado por el ex presidente Bill Clinton. Escucha el titular del FMI, Dominique Strauss-Kahn.
Nueva York (enviado especial) - Media hora después de que Barack Obama abandonara el hotel Sheraton en el centro de Nueva York, donde expuso en el Clinton Global Iniciative, Cristina de Kirchner ingresó a ese hotel para participar en otra ronda invitada por Bill Clinton. El momento sirvió para que la Presidente reavivara las clásicas críticas de los Kirchner al sistema financiero y a la economía de los Estados Unidos, pero también para que tuviera un encuentro a solas con Dominique Strauss-Kahn, director gerente del FMI.

Antes de comenzar el panel, una suerte de «talk show», como lo definieron en el propio Gobierno, Cristina se encontró unos minutos con Clinton (algo meramente protocolar) y estuvo incluso unos minutos a solas sentada junto a Strauss-Kahn, con el que luego compartió la mesa del Clinton Global Iniciative con ella.

Allí el francés le dio una buena noticia: «Tengo números mejores para usted. Las proyecciones de crecimiento para la Argentina que tenemos para este mes son mejores que las que anunciamos en julio», le dijo Strauss-Kahn. No hubo en esa charla, de acuerdo con el Gobierno, ningún reproche mutuo ni avance de las negociaciones con el organismo. Siguió luego sobre temas caseros: «Estoy cansado de viajar tanto. Ya no lo soporto más», le dijo el jefe del FMI a Cristina de Kirchner. Y hasta le comentó que los informes que le había dado Olivier Blanchard sobre su última visita a Buenos Aires eran muy buenos.

Para el kirchnerismo, siempre ávido de esas señales, la charla significó una apertura de puerta del Fondo a hablar en otros términos. Aunque nada indica que la normalización de esas relaciones pueda funcionar si antes no se accede a una revisión formal de las cuentas públicas de acuerdo con el artículo 4 de la carta del organismo.

De hecho, en la charla que mantuvieron en público, junto a Summers, el premier holandés, Jan Peter Balkenende; Strauss-Kahn y el mexicano Ernesto Zedillo, que hizo de moderador, Cristina de Kirchner no atacó al director del FMI, sino que se dedicó a resumir la postura argentina ante el G-20, nuevamente publicitar los logros de su Gobierno y, finalmente, castigar a Summers.

Fue en la última pregunta que le hizo Zedillo a Cristina de Kirchner, después de que Summers había hablado del impacto de la crisis, las regulaciones, el déficit fiscal en los países y el sufrimiento que iban a enfrentar los estadounidenses por los problemas futuros que deparaba la nueva economía, cuando la Presidente lo frenó: «Le quiero decir tres cuestiones a Summers: estoy de acuerdo en que cambió la matriz de crecimiento en el mundo, pero eso sucedió porque el dinero se convirtió en un fin en sí mismo y se dedicó a la producción. El segundo punto es que las reglas sean iguales para todos», arrancó. Y luego se volvió a meter con la economía de los Estados Unidos: «Si hay un manual, se debe aplicar para todos. Nos han dicho hasta el cansancio lo fundamental que era el superávit, y Estados Unidos tiene un déficit gigantesco. Las reglas parece que se aplican a todos, pero no a EE.UU.».

Dejá tu comentario