27 de julio 2012 - 00:00

Cristina “tradujo” a Evita y la usó para criticar a Moyano

Cristina de Kirchner ayer en José C. Paz junto al exintendente Mario Ishii y al actual, Carlos Urquiaga.
Cristina de Kirchner ayer en José C. Paz junto al exintendente Mario Ishii y al actual, Carlos Urquiaga.
«Volvimos». En una parrafada, Cristina de Kirchner enlazó a Eva Perón y a su esposo fallecido. Diestra, optó por convertir un recurso semántico en un vehículo político: citó a Néstor Kirchner y a sí misma como continuadores y ejecutores del legado de Evita.

Traducción: en nosotros, los Kirchner, volvió Evita, dijo ayer la Presidente, desde José C. Paz, en el acto central K montado para homenajear a la esposa de Juan Domingo Perón a 60 años de su muerte. Anteayer, desde Casa Rosada, Cristina presentó un billete con la imagen de Eva.

Como nunca antes, la Presidente magnificó ayer su empatía con Evita. Lo hizo al plantear que su «Volveré y seré millones» se concretó en estos años a partir de las políticas desarrolladas, desde 2003 a la fecha, primero por su marido y luego por ella misma.

Comparaciones

Ató varios episodios. Recordó que el 25 de Mayo de 2006, Kirchner habló por primera y única vez en Plaza de Mayo. En aquel acto, dijo: «Y un día volvimos», en referencia a la JP setentista que fue expulsada por Perón de ese mismo lugar el 1 de mayo de 1974.

«Pocos entendieron aquel 25 de Mayo -enhebró la secuencia la Presidente- y es que volvimos para que ella, para que Eva Perón, que había prometido volver y ser millones, cumpliera con su propia profecía de volver a una Argentina diferente».

Fue, apenas, el pie para una ráfaga: planteó que el «seré millones» de Evita es, adaptado, «los millones de jubilados y pensionados que incorporamos», los «cientos de miles de viviendas».

También, según la traducción cristinista de la profecía de Evita, «ella está en los 2 millones de netbooks que hemos entregado a nuestros estudiantes de las escuelas secundarias públicas» y «ella ha vuelto en las diez universidades nuevas que hemos inaugurado».

La metáfora fue más amplia. «Ella ha vuelto en la recuperación de los fondos de los trabajadores que habían sido privatizados, durante la época de los noventa. Y ahí sí que volvieron millones que tenían cautivos», dijo, en referencia a la estatización de las AFJP.

«Ella ha vuelto -60 años después- para incorporar a millones de pibes a la dignidad de la Asignación Universal por Hijo», en «las 1.300 escuelas» y en el «millonario presupuesto para las universidades y para ciencia y tecnología».

En la efervescencia, Cristina transitó todas esas analogías. A su lado, la aplaudía Mario Ishii, jefe de José C. Paz, el intendente Carlos Urquiaga y el gobernador Daniel Scioli. Un paso atrás, el resto del staff oficial, entre ellos el vice Amado Boudou.

Castigos

«Díganme si esa maravillosa Tecnópolis no es una moderna versión de la Ciudad de los Niños», apuntó, en la misma línea, la Presidente antes de repetir el rap de autoelogio de su Gobierno. «¿Dónde creen que estaría Evita, con quién habría votado ella?», agregó.

El paso siguiente, luego de referirse a «ella» -por Evita-, fue mencionarlo a él, por Kirchner. Lo hizo al hablar de conducir el país en situaciones que «no son fáciles» y no sólo por la crisis internacional, sino porque «no es fácil para mi estar sin él».

Tras elogiar a la juventud -respecto de la que apuntó como mayor legataria de Evita- y recordar que Kirchner les pedía a los dirigentes del PJ que «la cuiden», en una mención directa a Ishii, la Presidente tuvo la avanzada dura del día al apuntar contra Hugo Moyano.

Fue a través de una sola frase, sin citarlo, pero con destinatario claro: «Lo que más me cuesta entender es cuando alguno de nosotros, venido de abajo, se junta frente y junto a los que siempre nos atacaron para, precisamente, socavar la unidad de este movimiento».

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