28 de junio 2010 - 00:00

Cruce de Kirchner y Sarkozy por ajuste

Cristina de Kirchner y Barack Obama fueron ayer en el cierre de la Cumbre del G-20 dos de los presidentes que criticaron los ajustes en Europa. El documento final, igualmente, tuvo una fuerte influencia de los Estados que exhibieron posiciones más duras.
Cristina de Kirchner y Barack Obama fueron ayer en el cierre de la Cumbre del G-20 dos de los presidentes que criticaron los ajustes en Europa. El documento final, igualmente, tuvo una fuerte influencia de los Estados que exhibieron posiciones más duras.
Cristina de Kirchner se le animó ayer a Nicolas Sarkozy en medio de las deliberaciones de mandatarios de la Cumbre del G-20 que se realizó ayer en Toronto. La Presidente, según ella misma comentó luego de terminadas las reuniones, tuvo un enfrentamiento verbal con el francés sobre el ajuste económico que se aplica en Europa como receta para salir de la crisis financiera, y sus efectos y eficacias como remedio.

El entredicho sucedió luego de que el presidente europeo apuntó contra los países latinoamericanos que cuestionaron el ajuste en los países centrales, entre ellos, la Argentina, al considerar que «no tenían suficiente información» para opinar.

Según dijo Sarkozy, los líderes de América Latina no sabían del «hostigamiento» que tenía el euro antes de que algunos países pusieran en marcha el plan de ajuste.

La presidente argentina, según su comentario, interrumpió al francés, pidió la palabra y respondió que «no es de buen tino interpelar a alguien porque no se está de acuerdo con lo que se dice». Dijo después que «a la Argentina le interesa el euro, ya que el país tiene parte de sus reservas en esa moneda». Entusiasmada, afirmó después: «En América Latina podemos dar cátedra de hostigamiento y embargo» y que «no hay que insistir en el ajuste», y cuestionó a quienes «mantienen las viejas recetas» en ese sentido. Finalmente, recomendó en Toronto «el modelo argentino para enfrentar la crisis».

Ironía

«Me mencionó y me vi obligada a contestar», aseguró Cristina de Kirchner tras el encuentro de mandatarios, aclarando por qué interrumpió al francés. Ironizó además con que «estoy segura de que Sarkozy no tiene ni un peso argentino en su Banco Central».

La jefe de Estado también subrayó que «a la Argentina le soltaron la mano en 2001 para exponerla como escarmiento y conejillo de indias», y remarcó que en esa decisión «tuvo responsabilidad la entonces gestión del Fondo Monetario Internacional (FMI)».

La postura contra el ajuste de Cristina de Kirchner también fue abonada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que teme que los ajustes en Europa puedan generar una nueva recesión económica. «No le suelten la mano a ningún país», enfatizó la Presidente, y consideró que «eso sería una tragedia».

Cristina de Kirchner tenía hasta ayer una buena relación con el mandatario francés. De hecho, durante la campaña electoral que la llevó a ganar las elecciones de octubre 2007, la entonces senadora y candidata del oficialismo fue recibida por Sarkozy en París como enviada de Néstor Kirchner a Europa.

Más cerca en el tiempo, la Argentina siempre consideró que Francia sería uno de los Estados que apoyarían la intención del país de liquidar la deuda con el Club de París sin la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI). Incluso antes del viaje a Toronto, el ministro de Economía, Amado Boudou, mencionó a ese Estado como el principal interlocutor de la Argentina ante el Club de París para avanzar en un eventual acuerdo prescindiendo del Fondo. Éste, además, es manejado por otro francés, Dominique Strauss-Kahn, quien milita en el socialismo de su país y podría convertirse en candidato opositor a Sarkozy en próximas elecciones.

No es la primera vez que Cristina de Kirchner menciona ante un mandatario personalmente europeo sus ideas en contra del ajuste en los países europeos en crisis. Hace un mes, durante su viaje a España, le recomendó directamente a José Luis Rodríguez Zapatero que abandone las propuestas «de ajuste» que estaban siendo enviadas al Parlamento español, tomando el ejemplo del caso argentino. La presidente argentina se refería al ajuste fiscal y a la reforma laboral, dos iniciativas que luego fueron aprobadas por el Congreso del país europeo.

Anoche, una vez clausurada la Cumbre del G-20, la primera mandataria y su comitiva, integrada por los gobernadores José Luis Gioja (San Juan), Juan Manuel Urtubey (Salta), Luis Beder Herrera (La Rioja), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Walter Barrionuevo (Jujuy), partieron de regreso a la Argentina, y estaba previsto que lleguen a Buenos Aires en las primeras horas de hoy.