En el frente republicano el balance de la jornada electoral dejó la carrera abierta al legislador del ultraconservador Tea Party, que mostró un crecimiento en consideración como la alternativa a Trump, quien no obstante se impuso en los caucus de Louisiana y Kentucky.
El resultado en cuanto a delegados no cambió en realidad las cartas sobre la mesa pero lo ocurrido marcó una escala en el viaje imparable del polémico empresario de los bienes raíces, especialmente tras la declaración de guerra de parte del establishment del Partido Republicano contra su candidatura.
En otras circunstancias hubiese sido una noche mucho más tranquila, casi un pasaje de rutina. Y en cambio, el conteo se volvió palpitante.
El primero en confirmar que había ganado en Kansas fue el senador por Texas, quien aprovechó para enviar un mensaje a los votantes republicanos y también a sus rivales: "Es el momento de estar unidos", dijo. Contra Trump, por supuesto.
Cruz sugirió a los demás candidatos a la nominación republicana que es el momento oportuno para dar un paso atrás y concentrar en su candidatura todas las fuerzas y recursos a disposición para evitar que en la convención republicana de julio se consagre al multimillonario.
"Vamos a seguir acumulando delegados, pero ahora es necesario que el campo se achique", pidió Cruz en un mensaje que, sin duda, debió haber sido bastante amargo para el senador por Florida Marco Rubio, quien en el "Supersábado" no ganó nada pero anoche se posicionaba primero en las primarias de Puerto Rico, según proyecciones de los medios estadounidenses.
Espera, sin duda, revertir el panorama el 15 de marzo en su estado natal. Pero de una u otra manera en la contienda electoral del sábado ya perdió al presentarse como el "verdadero conservador", el hombre del establishment, el único capaz de salvar "al partido de Lincoln y Reagan", como viene repitiendo desde hace semanas.
En cambio, como había ocurrido en Iowa, fue Cruz quien cosechó más consenso, probablemente debido a la naturaleza de su campaña, arraigada en el territorio y con mejor llegada en los caucus (asambleas populares).
La exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, a su vez, ganó en Louisiana, uno de los tres estados de los caucus demócratas del sábado, pero conserva una ventaja sustancial sobre el senador por Vermont Bernie Sanders, quien a su vez se impuso en Kansas y Nebraska.
La ex primera dama lleva casi la mitad de los delegados necesarios para ser declarada la candidata presidencial de su partido. Según el recuento extraoficial tiene 1.121 delegados, frente a los 481 que suma su rival, cuando se requieren 2.383 para lograr la nominación.
Ayer, en tanto, la campaña electoral estadounidense se internacionalizó luego de que la canciller alemana, Angela Merkel, elogiara a Clinton. "Valoro su larga experiencia política, su compromiso con los derechos de la mujer, con la familia y la salud", comentó.
Mientras que el vicecanciller alemán y ministro de Economía, Sigmar Gabriel, dijo que Trump es "no sólo una amenaza a la paz y a la cohesión social, sino también al desarrollo económico". También se refirió en esos término a la líder nacionalista francesa Marine Le Pen.
| Agencias ANSA, Reuters, DPA, AFP y EFE |


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