22 de mayo 2012 - 00:00

CTA inquieta a las amas de casa desesperadas

La Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) opositora, que responde al dirigente estatal Pablo Micheli, reclamó ayer que el Senado analice y apruebe la ley que regula el trabajo en las casas particulares que ya fue sancionada por la Cámara de Diputados. La secretaria de Género e Igualdad de Oportunidades de la corriente, Alejandra Angriman, pidió a través de un comunicado de prensa la sanción del proyecto de ley que regula el trabajo del personal de casas particulares, presentado hace más de un año y pendiente de tratamiento en la Cámara alta desde el 16 de marzo de 2011.

De acuerdo con el texto del proyecto, las empleadas de casas particulares tendrán la misma cantidad de días de licencia por enfermedad; además, el empleador deberá contratar un seguro de riesgos de trabajo, y la indemnización por despido se duplicará (hoy es de medio mes de sueldo por cada año de antigüedad).

La iniciativa, que prohíbe además el trabajo a menores de 16 años, se aplicará en todos los casos (hasta ahora cubre sólo a quienes trabajan más de 4 horas por día, 4 veces por semana) e incluye a niñeras y a quienes cuiden adultos o discapacitados sin conocimientos profesionales.

«Es una ley muy esperada por un sector que aglutina a 1.200.000 trabajadoras del hogar», puntualizó la dirigente.

Urgencia

Angriman explicó que resulta «urgente» sancionar «una legislación que garantice los derechos de las trabajadoras del hogar» y añadió que es «una oportunidad histórica para consagrar y proteger los derechos fundamentales de un sector hasta ahora excluido de manera expresa de la normativa que protege al resto de los empleados».

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) aprobó en la Conferencia Anual de 2010, en Ginebra, la elaboración de un convenio y una recomendación para regular el trabajo doméstico. El acuerdo alcanzado en la OIT, que tuvo un fuerte impulso de la CTA, fue también respaldado por los representantes del Gobierno nacional y procura proteger de manera eficaz a las trabajadoras más vulnerables y precarizadas y avanzar en la erradicación del trabajo forzoso e infantil, indicó Angriman.

La sindicalista advirtió que «el trabajo realizado en los hogares todavía es concebido de forma cultural como un servicio prestado por un criado a su amo, lo que es un legado de una concepción de la esclavitud que más de un millón de trabajadoras padecen».

Angriman
explicó que existen en el mundo 100 millones de trabajadoras domésticas (1.200.000 en la Argentina, 7 millones en Brasil, y en Namibia el 10 por ciento de la fuerza laboral), de las cuales la mayoría son mujeres y niñas, migrantes, indígenas e indocumentadas, concluyó la dirigente gremial.

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