Jugar al fútbol de manera profesional es muy diferente a alentar desde un cómodo sillón frente a un televisor. Durante el mundial, disfrutamos de ver varios partidos, viviéndolos como si fuéramos nosotros quienes cabeceamos o tiramos un tiro libre.
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La diferencia entre jugar y ver como otros lo hacen puede ser leída como una sutil metáfora de la diferencia entre "saber lo que hay que hacer" y efectivamente llevarlo a la acción. Si quienes no son futbolistas profesionales deciden -de vez en cuando- "jugar" a serlo, notarán que las piernas no responden a sus órdenes, el aire se agota más rápido que de costumbre, la pelota no se levanta y la cancha es una enorme e interminable planicie, imposible de recorrer de punta a punta.
En materia de economía y negocios, existen dos equipos: los que "conocen lo que hay que hacer" -la mayoría- y los que "hacen". El primer equipo es el formado por el mainstream del management las principales Escuelas de Negocios en Argentina el cual transmite conocimientos puramente teóricos o usando el "método del caso". Quienes allí se educan son personas con ánimo de aprender, que "entienden", pero que luego, en su mayoría, no logran trasladar ese conocimiento a la práctica. Acceden a un conocimiento alejado de la realidad, de los obstáculos y desafíos que esta presenta.
Entender no es lo mismo que asimilar, y asimilar es el paso previo a implementar. Pero implementar es otro deporte. Es poder aplicar la teoría no a cualquier caso, sino al propio. Son contados con los dedos de una mano esos emprendedores que lo resuelven todo con una innata naturalidad: caminando la cancha, aparentando estar distraídos mientras definen sus próximas dos o tres maniobras, cuando el resto nada más mira la pelota.
Al resto no le queda otra alternativa que entrenar duro. No sólo entender y asimilar, sino poner en práctica el conocimiento adquirido, la información obtenida, las palancas construidas y por construir. Todos los actores del sector, en especial las Escuelas de Negocios, deben acompañar ese proceso, para una eficiente transmisión de conocimiento, que sea concreto y útil.
Las pymes en Argentina están frente a una encrucijada: poner en práctica el conocimiento adquirido o caer en la parálisis teórica y, por ende, en la inacción. El camino elegido determina de qué lado quedará cada empresa: si del lado de la perdurabilidad o de la mortalidad empresarial.
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