26 de marzo 2012 - 00:00

Cuba: disidencia espera al menos un gesto de aliento

Las Damas de Blanco, grupo emblemático de resistencia al régimen comunista en Cuba, afirmaron ayer durante su marcha semanal que intentarán acercarse a las misas que ofrecerá Benedicto XVI en el país. En la previa, decenas de sus militantes han sido detenidas.
Las Damas de Blanco, grupo emblemático de resistencia al régimen comunista en Cuba, afirmaron ayer durante su marcha semanal que intentarán acercarse a las misas que ofrecerá Benedicto XVI en el país. En la previa, decenas de sus militantes han sido detenidas.
La Habana - Catorce años después de la visita de Juan Pablo II, Cuba recibirá hoy por segunda vez en su historia a un papa, con una Iglesia Católica fortalecida y en medio de un incierto proceso de cambios sociales y económicos.

Benedicto XVI llegará a un país distinto en muchos aspectos, aunque el mismo que empezó un proyecto político único en América Latina hace más de medio siglo. El presidente sigue llevando el apellido Castro, aunque el pontífice no recibirá el saludo oficial en Santiago de Cuba de Fidel, sino de su hermano Raúl.

El Papa encontrará a un «pueblo seguro de sus convicciones», según dijo el diario oficial Granma al asegurar que Cuba recibirá con «afecto y respeto» a Benedicto.

Con el menor de los Castro, la isla ha iniciado un cauteloso proceso de apertura económica en los últimos años, cediendo espacios a la iniciativa privada tras décadas de monopolio estatal.

También la Iglesia Católica cubana ha adquirido un papel clave como interlocutora del Gobierno, que se declaró ateo tras la Revolución de 1959. Sectores opositores al margen del sistema, sin embargo, siguen reclamando posibilidades de participación política en la nación comunista.

La sombra de Juan Pablo II es larga para Benedicto XVI en la mayor de las Antillas. El papa polaco realizó una histórica visita a Cuba en 1998. Su llegada marcó la reconciliación entre la Iglesia y el castrismo tras décadas de desencuentros, y abrió el paulatino proceso del renacimiento religioso entre el 60% de los 11 millones de cubanos considerados católicos. A punto de cumplir 85 años, Benedicto tendrá menos estaciones en la isla que su predecesor. A diferencia de Juan Pablo, que recorrió varias ciudades de la isla durante cinco días, el actual pontífice estará poco más de 48 horas en la nación caribeña.

El papa alemán llegará hoy a Santiago procedente de México, y celebrará una primera misa al aire libre en la plaza Antonio Maceo de la ciudad en el sureste de la isla, después de ser recibido por Raúl Castro.

Tras visitar el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre mañana a la mañana, a unos 20 kilómetros de Santiago, Benedicto volará hacia La Habana para el recibimiento oficial.

El miércoles por la mañana celebrará el acto central de su visita, una segunda misa a cielo abierto en la Plaza de la Revolución de La Habana. El cardenal Jaime Ortega ha convocado a los feligreses a una asistencia masiva a la emblemática plaza, reservada en el pasado tradicionalmente a los discursos de Fidel Castro.

Santiago y La Habana se han preparado durante semanas para el recibimiento. La segunda ciudad de Cuba ha restaurado el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, que alojará en una construcción vecina al pontífice en la primera de las dos noches que pasará en Cuba.

Al igual que Santiago, la capital ha montado un altar en la Plaza de la Revolución para la homilía de Benedicto. La Habana volverá además a mostrar en público una réplica de la Virgen de la Caridad. La visita del pontífice conmemora oficialmente el cuarto centenario del descubrimiento de la imagen declarada la patrona de la isla.

Desde el exilio cubano de Miami se prevé esta vez la llegada de peregrinos, una diferencia en relación con la visita de Karol Wojtyla. Pese a las protestas del ala más dura del anticastrismo, se estima que casi 400 feligreses volarán desde Estados Unidos a Cuba para ver al Papa.

El Vaticano tampoco descarta una reunión de Ratzinger con Fidel Castro, retirado de la vida pública desde 2006
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«Podría ocurrir, es posible», dijo el portavoz vaticano, Federico Lombardi, desde Roma. «La visita de cortesía es al presidente (Raúl Castro), si él está entre sus familiares, puede ser», señalan fuentes eclesiásticas cubanas sobre la posible reunión.

Tras su llegada al poder, Raúl Castro abrió un nuevo proceso de diálogo con la jerarquía católica en la isla. El acercamiento ha permitido a la Iglesia ir ocupando espacios en la sociedad y conseguir pequeñas mejoras para la proscrita oposición cubana. Sectores de la disidencia, sin embargo, exigen que el Papa aborde la situación de los derechos humanos. Grupos como las Damas de Blanco exigen desde hace semanas que Benedicto se reúna con ellas «al menos un minuto».

Agencia DPA

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