- ámbito
- Edición Impresa
Cumbre Scioli-Aníbal F. por fondos extra para provincia
Se reunieron durante una hora en Casa Rosada. Estuvo medio gabinete bonaerense
La cita fue la continuidad de aquel mano a mano -en el que la Presidente se enfureció por el anuncio de Scioli de que expondría los reclamos del campo- pero tuvo un clima menos ácido y una exploración puntillosa de los problemas de Buenos Aires.
El eje fue, una vez más, el frente fiscal. La provincia necesita, como mínimo, 2.500 millones de pesos para cerrar sus cuentas en 2009. Sin crédito externo disponible, ni margen para reducir los gastos, el único recurso es un auxilio nacional.
La Casa Rosada, entre la preservación propia y la necesidad de contención, anticipó que aportará esos fondos pero pretende que la asistencia no se traduzca como una reivindicación sino como un salvataje. Parece un aspecto semántico pero es un planteo político.
Simple. Los Kirchner no quieren que la asistencia adicional se interprete como una intervención forzada por la discriminación que padece la provincia en el reparto de los fondos, punto que expuso Scioli al pedir que se actualice, vía «dolarización», el Fondo del Conurbano.
La provincia, tanto el Gobierno como la oposición, insiste con que debería recibir, como mínimo, 2.000 millones -algunos cálculos lo elevan a 4.800 millones, si se toma como referencia el 10% del Impuesto a las Ganancias- más que los que recibe en la actualidad.
No hubo, sin embargo, avances -ni siquiera planteos de fondo- sobre la propuesta de reformar la Ley de Coparticipación. Esa alternativa aparece, a esta altura, descartada: ninguna provincia cederá puntos en favor de Buenos Aires.
Enfoque
Por eso, el argumento bonaerense se enfoca en la «actualización» del Fondo del Conurbano, que quedó congelado en 631 millones de pesos a fines de los 90 y que, desde entonces, no tuvo variación a pesar de que la recaudación del impuesto al que está atado, Ganancias, pasó de 6.300 millones a 54.000 millones por año.
Hubo, sobre la mesa, otros asuntos de menor intensidad como los planes de modernización del Estado y una cumbre de alcaldes que se organizará en setiembre en Mar del Plata. Pero, más que nada, sirvió para reencontrarse luego de los chispazos de la última cumbre.
Precavido -en su cita con Cristina de Kirchner estuvo solo contra la Presidente, Aníbal Fernández y Florencio Randazzo- esta vez Scioli se hizo acompañar por un batallón de ministros: su jefe de Gabinete, Alberto Pérez; el secretario general de la Gobernación, José «Pepe» Scioli; y los ministros Alejandro Arlía, de Economía; y Eduardo Camaño, de Gobierno.
Al salir de la Casa Rosada, Scioli viajó a General Belgrano donde se reunió con intendentes de la zona, encabezados por el marplatense Gustavo Pulti. «El mensaje de las urnas fue muy claro», avisó por si alguien no lo supiera.
«No podemos entrar en otra campaña electoral», se despidió, intrigante. ¿Crítica a Francisco de Narváez o advertencia a la hiperactividad que quiere empezar a desarrollar Néstor Kirchner con su planteo de ser «alternativa» para 2011?

Dejá tu comentario