17 de febrero 2009 - 00:00

CUPONES BURSATILES

 Endesa Costanera habla, en su balance, de adecuar la estructura a las circunstancias que se viven. Y conseguir de ese modo paliar lo que debe soportar por otras vías, como en intereses y tipo de cambio jugando en contra.
Ledesma coloca el acento en haber logrado utilidad operativa, a pesar del apretón que dan los costos y gastos que se van de madre, por medio de la productividad. Hablamos de ellas dos, porque resultaron de las más frescas en tener que repasar sus balances enviados. Pero no nos caben dudas de que -si bien en iguales o parecidas expresiones- será lo que contengan todos los estados contables de diciembre.
Y esto nos devuelve a condiciones que otras veces mencionamos, como de las principales virtudes que deben buscarse hoy en día -y en medio de este escenario- para seleccionar acciones. La «capacidad de respuesta al cambio». La «elasticidad» que puede denotar la empresa emisora para, en el menor tiempo posible, girar sobre sí misma y extraer desde adentro lo que no le podrá llegar desde afuera, hasta que pase el ciclón. Y atención, que por más que se consiga esto no siempre alcanzará para lograr la utilidad final, pero sí para sufrir del modo más benigno posible las inclemencias que acosan. Y las que acechan y se puede presumir que todavía falta llegar. A directivos con muchas batallas sobre el lomo, esto los vuelve a poner a prueba y para que saquen del escritorio todas las estrategias que otras veces han debido aprender, en zonas de crisis externas o locales.
Y a los ejecutivos jóvenes, sin mucho rodaje todavía, les dará la ocasión de curtirse en la práctica y que un año de éstos valga por cinco de época normal.
Si el lector nos pregunta qué vemos con preocupación de los balances que nos es dado recorrer, insistimos con la «zona baja» de éstos, donde yacen los saldos que derivan de la erogación financiera. En especial, por las que soportan deuda en moneda extranjera. O que han incurrido en pasivos altos, con sus intereses, en años recientes y antes de que esto se desatara. Cuando se está clamando, con demasiado facilismo, por una devaluación del peso como para que actúe de «gran salvador» de nuestra economía no se menciona -además del nocivo efecto de volver a seducir a la gente con la compra de dólares- que ello no será inocuo dentro del mercado interno. Y contiene el virus inflacionario, con seguridad. Una vuelta al pasado triste y repetitivo de nuestra historia.

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