7 de abril 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Europa bajó la tasa, al menor nivel desde la Segunda Guerra. Es todo un dato. Recordemos que cuando comenzaron a reducir desde la Fed, los europeos se oponían de manera muy clara a seguir un ritmo de descenso en el costo del dinero. Ahora, el camino se allana, para que fluyan por los canales capitales muy «baratos», como otros que se conformen del dinero «malo», con que se ha venido inundando de billete impreso a la economía real. Como a la otra, que no perderá ocasión de nuevos «emprendimientos», capaces de volver a armar otros castillos de naipes.

Se nos dice que así evitarán la depresión. Y también le colocan un dique a la recesión. ¿Y qué hay de la inflación, después de esto? No parece estar entre las prioridades y siempre ha sido, que a los gobernantes los espanta mucho más lo recesivo, que lo inflacionario. Pero, desde que todo esto fue estallando, es sabido que la producción general ha disminuido, que las inversiones se han paralizado, medidas que los empresarios toman no para una temporada. Recién cuando se pueda ver que las promesas y pronósticos se van cumpliendo, en cuanto a ingresar a una zona más tranquila, tímidamente volverán los proyectos. Pero, los cambios de demanda no llevan los mismos tiempos, que el incremento de la producción.

En consecuencia, se verá. Estos «genios» modernos, que rebuscan ideas en libros de los antiguos, se supone que sabrán qué hacer. Lo que nosotros llegamos a saber sobre oferta, demanda, inflación, cambios de ciclos, está sólo relacionado a lo bursátil. Y lo que sabemos es que, al producirse una variante en las expectativas, se genera una formal «crisis de oferta». Porque no hay papeles, porque han ido a parar a manos que los conservan para hacer una buena tajada. Y es cuando se encuentra también a mercados «sobrevendidos», que precisan abastecer a los que necesitan cubrirse. Como a los recién llegados.

El resultado de esto es: inflación bursátil. Por la simple descompensación entre las fuerzas del mercado. La oferta es insuficiente, esto hace saltar a las cotizaciones. El salto de precios atrae más demanda y las cotizaciones saltan mucho más. Un proceso que se repite y que a partir de salir del «precio vil» de los activos, surca por los «precios baratos». Continúa en «precios de crecimiento». Y va camino a «precios exuberantes». Esto en un trazo largo, obviamente. Pero, cuando los mercados se fogonean con dinero casi sin costo la aceleración es mucho mayor. ¿Y en la economía?

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