21 de mayo 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Pocas veces como ahora el mercado es a gusto de quien lo mire. Nadie queda desairado, ya sea que emita una opinión positiva o piense que los argumentos reales no respaldan lo que se intenta. Una rueda da razón, y hasta de manera jubilosa -el lunes-, a una posición. La siguiente se diluye en un mar de dudas y choques de fuerzas. En medio de esto se mezclan tanto la visión simple y fundamentalista, sobre que se trató de una «toma de utilidad». Como que, en verdad, lo que apagó el fuego -el martes- provino de uno de los tantos indicadores de la economía del Norte, que no les aportó a los operadores el respaldo que deseaban.

De todos modos, queda claro, con el testimonio irrebatible de los índices, que en nuestro mercado haber integrado cartera con acciones a lo largo de este año ha resultado una magnífica inversión. Que ahora está ya en otras aguas, más navegables, donde la procura de la renta deberá exigir mayor tracción en la subida y, si esto no surge, riesgos de quedar expuestos a fuertes depuraciones de la ganancia obtenida. Ya no puede hablarse de plaza «sobrevendida», seca en papeles, porque existió un recorrido muy suculento y hay carteras que atesoran beneficios de gran calibre.

Un mercado en crecimiento sube y... se expande. Esto es, que así como mejora en cotizaciones, se dilata en negocios. Y completa el círculo virtuoso, como para atestiguar que se está dentro de la etapa de crecer. Lo más fácil, si hay que montarse en la comodidad de referirse al día por día, es utilizar las remanidas salidas de correr detrás de lo que dice el resultado puntual. Pero, si se quiere otorgar una visión obteniendo todas las evidencias, cuando falta alguna de las principales, no es posible dar por seguro el tipo de terreno que se está pisando.

Una línea muy fuerte es la que corresponde a la astringencia limitada de la demanda, que entra como pisando vidrios, haciendo verdad aquella figura de: «Estar con un pie adentro y otro afuera». Y en contraste con la actitud bien contraída de la oferta, a pesar de la evolución de estos meses. El resultado de esto es lo que forja la imagen de: precios que mejoran y volumen que no evoluciona. Muchas veces recordamos el riesgo a que una noticia -de cierto peso- adversa pueda tirar la estantería, si provoca que la muy «profesional» masa vendedora entre en temores. No habrá modo de detenerlo, más que dejar decantar por las cotizaciones. La alegría está bien. Pero con la prudencia como consejera.

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