22 de mayo 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Meseta y arranca. Otra meseta... y arranca. Pocas depuraciones profundas ha tenido que soportar el caminar de los índices, una vez partiendo desde lo que vino a resultar el fondo del pozo. Por momentos, las mesetas dan la sensación de ser una burbuja de dudas, de recelo, como que se estuviera aguardando la cuchillada a fondo de los vendedores. Cierto es que no se sumaron demasiadas noticias nefastas, al nivel de las que se tenían en el año anterior. Malos tragos subsanables con algún momento de neutralización para recuperar el aliento y partir de nuevo. Lo que todos saben en el mercado es que cada peso que se agrega a la ganancia va generando un poco menos de satisfacción que el anterior. Y que la curva del riesgo se hace más vertical respecto de la que mide la rentabilidad. Esto es: se está en mayor peligro ahora que cuando los precios se revolcaban en el subsuelo del índice. Más tarde o más temprano, el comprador aparecerá siempre. Salta solo. Y la oferta misma se contrae, hasta límites de trabazón que hacen rechinar las ruedas. En el último escalón de la baja nadie está con ganancias, todos pierden. Los recién llegados, los que están desde antes. Cuando viene el repunte sostenido, siguen perdiendo los de antes. Pero quienes tomaron a valores muy acomodados tienen en la mano regias utilidades: como para pasar al bolsillo, al concepto de «la ganancia realizada».

A esa línea de triunfadores hay que estar esperando, si es que suena un clarín tocando a retirada por algún obstáculo que surja. Y el nivel de resistencia tendrá que ponerse a prueba, sometiendo a duro esfuerzo al material. Ése es el tufillo que cruzó por los recintos en la semana, con la ansiedad del silencio en las trincheras...

Todo el nivel de crecimiento dentro del escepticismo, el de estos meses frágiles en el contexto, tendrá que corroborarse -o no- cuando se deba librar una gran batalla. Hasta ahora, desde noviembre pasado, fue como en las empresas producir con alta «capacidad ociosa», partiendo de referencias de muy abajo y con carteras que se purificaron. De muchas «manos débiles», a unas cuantas «manos fuertes». De las profesionales, que se forran de acciones en los peores momentos y se sientan a esperar, para «dar» en las recuperaciones. En tanto, la mayor incógnita es lo que sucede con la tendencia local, cada vez acercándonos más a lo que se ve como un polvorín político de fin de junio. Y es un desafío. 

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