23 de junio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

«Se puede cambiar y seguir siendo absurdo...». Buena sentencia para recordar en estos tiempos y que posee una «acción de amplio espectro». Desde las simples decisiones personales, subiendo a las empresarias, o llegando a las altas esferas de lo económico y lo político. Lo mejor, lo esencial -tal lo tomamos nosotros- es tener siempre ala vista que cambiar, variar, por el cambio en sí, no asegura que lo que se instaure resulte correctivo de la situación anterior. Y hasta se puede llegar al efecto nocivo de cambiar para peor. En casos simples, como en operaciones de Bolsa, tantas veces un inversor se ha desprendido de un papel para cambiar por otro, llegando a concluir que era mejor el dejado.

En el nivel de grandes -ruidosas- decisiones de cambio, en gestión empresarial, o gubernamental, se suele caer en un estado derivado de lo anterior: cambiar, para que -en realidad- nada cambia. Y está el caso de anunciar verdaderas reformas, cuando en verdad lo que solamente se está haciendo es reforzar lo conocido sin que signifique una variante de fondo.

Caso que, por ahora, se desprende de los anuncios en Estados Unidos y lo que difundió su Presidente.

Salvo que en las síntesis que se han podido ver se hayan perdido párrafos fundamentales, los anuncios de «una reforma nunca vista desde 1930», le quedan demasiado holgadas para lo ofrecido. Sí apuntamos días atrás que -aunque parezca increíble- todo el encofrado del sistema bancario y bursátil del rector del mundo, con algunos «parches» por el camino, ¡seguían resultando los lineamientos emanados de 1930!

Pero, luce mucho más como una simple actitud de reforzar ciertos controles -sin erradicar males de fondo, vicios que llevaron el desastre- antes que una reforma integral y un nuevo marco de actuación.

En lo bursátil, baste recordar que del desastre de la llamada «Gran Crisis» emergió la SEC -la Comisión de Valores de Estados Unidos- que después se propagó por todos los mercados. Nuestra misma actividad, aunque recién en 1967, copió el modelo para tener una «CNV» en el país (mucho más laxa, en lo que resultó un tremendo error). Y lo primordial, que se produjo en aquel entonces un verdadero pase de mercados «desregulados» -de operativa feroz y despiadada, dando lugar a manadas de truhanes- en el sistema norteamericano colocando un marco de «regulación». Que, con el paso del tiempo, fue mostrando rajaduras lógicas. Lo de Obama, no llega al hueso del problema. (Para no irritar demasiado).

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