13 de julio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Cuesta pensar -seriamente- que sólo la renuncia de un personaje del elenco gubernamental pueda ser la solución a la problemática. Pero se formó toda una idea en tal dirección y se ha visto una presión en aumento para que el Gobierno conceda la «cabeza» de Moreno como prenda y castigo tras su mala performance electoral.

Demasiados interesados en derribar lo que parecía inconmovible, ansiedad que ha traducido el andar del mercado de riesgo en la pasada y corta semana.

Intento supremo para no tener que asumir el daño de la apuesta fuerte realizada, especialmente en bonos, y cuando las expectativas creadas en un seguro recambio se habían visto desairadas en las variantes de funcionarios anunciada. Todo el reinicio estará sujeto a lo que parece lucir como la única carta fuerte que pueda lanzarse sobre la mesa de los negocios y generar un salto hacia arriba de las cotizaciones generales. De no verse concretado de inmediato, es de temer lo que pueda seguir surgiendo como saldos de nuestra plaza y que se han venido estrujando bastante más que los índices referentes en días pasados.

Días atrás ensayamos la idea, en contrario de lo que prevalece en todos los frentes, de que la brusca salida del «tapón» de las variables bien podría generar una oleada de afanosas recomposiciones en la economía -y los mercados- queriendo formalizar una competencia sin límites de la mayoría de los sectores. Para derivar, como siempre ha sido, en instancias peligrosas y en medio de una época delicada en el país.

Es casi seguro que una salida del funcionario cuestionado puede desatar festejos de toda índole, pero adivinar qué sucederá detrás de ello es lo que debiera generar temores no menores. Y hablábamos, en otra columna, de saber elegir el momento para acertar con lo que se necesita. Tal como sucede al montarse una operación bursátil, que muchas veces resulta fallida o exitosa no por la especie en sí, sino por lo apropiado de la hora elegida.

Si pensamos, en el mercado o en el contexto, que la renuncia de Moreno será poner fin a la sola causa de los males argentinos suena a pretencioso. Y es desconocer toda una larga serie de anomalías que se tendrán que corregir -si se quiere- con mucho más esfuerzo, que quitar a un personaje tan polémico. Habrá que tener cuidado con la confusión que pueda presentarse. Y pensar más amplio que eso.

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