27 de julio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

... Y siguen los incansables «gurúes» de los mercados, disputando palmo a palmo centímetros de columnas en los medios. Y, como es norma, cada tanto variando sus pronósticos como para no perder a la grey de fieles que prefieren dejar de pensar en sí mismos, para dormitar en brazos de los «videntes» de los negocios. ¿Y quién podía reaparecer, sino el persistente Nouriel Roubini? La última vez, intentamos recordarlo, nos había sorprendido al colocarse del lado del repunte de la economía y revistiendo de otro tono, pronósticos previos que hablaban de sombras largas. Ahora, volvió a cambiar la mira y se manda con una advertencia sobre que «la recesión volvería en 2011».



En su aparente «descubrimiento», porque últimamente ya lo han mencionado otros, y tomando algunas facetas que están a la vista, puntualiza que «la recesión podría terminar a finales de 2009, habiendo recuperación anímica en 2010». Y esto dejaría terreno preparado para «hundir en recesión de doble caída a la economía mundial, a fines de 2010 o en 2011...».



Por las dudas, jugando la clásica «cobertura» que suelen dejar estos Nostradamus de las finanzas, dice Roubini que: «No tiene que suceder. Pero, parece cada vez más probable, a menos que se diseñe una clara estrategia de salida del masivo estímulo monetario y fiscal». (Esto, de pronto, nos trajo a la memoria una estrategia similar que empleaba un comentarista deportivo -en la época de José María Muñoz- y afirmaba: «Se ve venir el gol de River, pero Boca siempre es peligroso...»). Obviamente, viniera de donde viniera la novedad nuestros famosos videntes tendrán las dos chances cubiertas. Una especie de «la Bolsa tiene todo para subir, a menos que aparezcan ventas fuertes...».



Es notable cómo este suculento segmento de la industria que está a la vera de los mercados, con gente que a veces cobra fortuna para asesorar empresas, no pierde vigencia. Y es así que de tantos que lanzan dardos y pronósticos, de pronto surge -por un tiempo- el nombre de alguno que la pegó y gana popularidad bajo el rótulo de «el que advirtió tal cosa...».



Por alguno que haya dado en el blanco, existen cientos que no advirtieron nada, o que seguían yendo en la dirección contraria. (Por aquí, hemos tenido unos cuantos que afirmaban que la convertibilidad no corría peligro. Y después, se pasaron de vereda). Los mercados son crueles, pero también generosos para soportar tantos «chantas».

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