8 de septiembre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

Aun en temporadas sumamente controvertidas, los mercados bursátiles suelen mostrar actuaciones que se alejan de las previsiones. Y que premian a los que osaron desafiar ciertos basamentos fundamentales, manejándose en una mezcla de puro instinto y de la gran lección que legara John M. Keynes cuando nos mencionó el principio de ser jurado en un concurso de belleza. Más que la propia apreciación y gusto sobre las beldades que desfilan, lo trascendente es acertar con el gusto de la mayoría de los otros jurados. A partir de tal descubrimiento, es probable que se acierte con quién será la ganadora. No es fácil despojarse de toda una escuela bursátil, que cada quien lleva encima, despersonalizarse de tal manera y dejar de lado usos y costumbres para, solamente, advertir qué es lo que irá a pensar -y actuar- la mayoría de los intervinientes en el mercado.

Esta es una época donde -a la vista de los resultados en mercados como el nuestro- resultaba la conducta apropiada. ¿Qué pudo incitar a fortalecer los precios de la Bolsa de Buenos Aires, al punto de elevarla a los primeros lugares? Un contexto del mundo sumamente complicado, con situaciones locales que si no fueron dramáticas en lo económico lo eran en lo político (seguramente, una adversidad peor).

Elecciones parlamentarias por delante, resultados que dejaron un enorme mosaico y un juego para armar, disputas que no se suavizaron y que fueron -además- poniéndose más calientes. Campo y Gobierno, poder versus frente mediático, un doble comando que se hace más evidente en cada decisión. Y una lista de balances trimestrales donde por algún grupo que pudo salvar la ropa en el semestre hay una larga lista de resultados declinantes.

Sin embargo, mientras era más indicado tomar ciertas ganancias eventuales y retirarse, el recinto de Buenos Aires ha seguido dejando utilidades soberbias. Haber acertado con el pensamiento de la mayoría daba la posibilidad de disfrutar de tales diferencias, imposibles de obtener en cualquier alternativa que no fuera dentro del régimen bursátil (si se quiere, agregando lo hecho por los bonos y con tan livianos argumentos).

Cierto que se entró en un cono de sombras desde finales de agosto. Y donde el volumen se fue adelgazando, como los precios anclándose, pero lo hecho antes no se derrumbó.

Y es notable.

Dejá tu comentario