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Cupones bursátiles
Explicaciones que se ensayan y hipótesis que se acumulan, no sacan al mercado de una fórmula que sigue siendo la misma y muy simple: no devolver las posiciones al ruedo. Por allí se ha dicho que grandes inversores -del mundo- están a la caza de los papeles «atrasados» y así entra en el juego preferido el recinto de Buenos Aires. Pero, un dato falla: y es que el volumen negociado mantiene un promedio rígido, sin que se delate el supuesto ingreso sostenido de más capitales.
Con tal contorno, solamente con alguna cartera de proporciones -externa- todo saltaría por los aires.
Hay un ritmo tan persistente, como limitado en sus proporciones. Y la gran carta prosigue resultando la de «no vender», con lo cual el goteo incesante de una demanda modesta produce nuevos avances en precios. Y el esquema no pertenece a una explicación, sino solamente a la descripción que puede hacerse, a partir de las variables que presenta nuestro mercado.
Todos los participantes han venido ganando en el año, sentándose sobre sus posiciones que les dejan regias diferencias. «Los éxitos no se tocan», es una frase repetida en el ambiente artístico y después trasladada -con ambiguos resultados- también a otros terrenos (como el deportivo). Aunque siempre hay espacio para hacer al éxito todavía más eficaz, antes que se vaya poniendo «rancio» por repetitivo.
No todos los papeles sufren de «atraso», hay algunos -unos cuantos- que se han gana-do con creces las inmovilidad. Inclusive, aunque se esté en un mercado favorable, queda la opción de afinar la cartera y sacar de ella «los pesos muertos».
Tal principio, del recambio de carteras, tampoco se advierte en buena medida. De lo contrario, sólo con tal dinámica el volumen debería haber accedido a otros escalones, más acordes con el alza de los precios. Lo concreto y a la vista es que: con la fórmula más simple, se lograron notables resultados.


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