14 de octubre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

Dos asuntos, puramente de índole bursátil (entre tantos que hoy inciden, pero que no tienen nada que ver con lo intrínseco del mercado) siembran tantas expectativas: como también bastante extrañeza. Por una parte, la aparición nuevamente de la ANSES en las noticias y donde los medios consignaron que la entidad «vuelve a la carga en nombrar directores en las compañías privadas...».

En verdad, nunca habían anunciado que abandonaban sus intenciones de hacerlo. Pero, lo llamativo es el caso ALUAR. Al respecto, lo habíamos seguido, los directivos de la firma lanzaron una «suscripción» -con prima de emisión- y en lo que resultó una estrategia apropiada frente al desembarco de la ANSES, con la tenencia original que capturaron a las AFJP. Además, y de manera esencial, el salir a recoger capitales frescos y sin costos, con la finalidad de alivianar pasivos derivados de su expansión.

El tema pasaba por la actitud que tomaría la ANSES, que podía elegir integrar su parte proporcional haciendo el aporte de capital o bien, ver disminuida su porción original dentro del nuevo capital.

Después de la zona de suscripción, se supo que no harían uso del derecho de suscribir. Pero, lo último difundido fue que seguían con la intención de colocar un director: como ignorando que su porcentual había disminuido. Esto plantea un caso singular, no lo habíamos visto a lo largo de la historia que conocemos. Que un accionista quiera ostentar la misma proporción anterior, habiéndose negado a suscribir. O algo anduvo mal en la información difundida, o hay tor-peza inaudita de parte de la entidad mencionada. Esto habrá de develarse en el siguiente capítulo.

Por el otro flanco, el anuncio de Alpargatas para efectuar una «oferta pública» a sus accionistas minoritarios y retirar el papel de la cotización.

Muchas acciones tomaron esa senda en estos años y en todos los casos que recordamos la oferta hecha no sólo excedía el precio de mercado vigente, de lo contrario resultaría absurda, sino también superando la cifra que integra el «derecho de receso» -figura vigente desde siempre- y que menciona «valor libros a último balance conocido». Lo curioso aquí es que lo ofertado por la compañía supera el precio de mercado, pero queda muy distante del valor contable de $ 4,7. ¿Cómo interpre-tar esto?

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