4 de noviembre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

 «En Estados Unidos interesa mucho más ahora el consumo que la producción...». Decía esto una ex funcionaria de la Reserva Federal, ahora en la actividad privada, y reafirmaba el argumento de modo contundente: «Porque solamente el 10% de lo que se produce es lo que se exporta». Y de allí que el aumento del PBI -tomado contra 2008- no resulta tan relevante cuando se verifica que la gente que sigue percibiendo salarios los destina a saldar deudas, restringiendo sus gastos a lo indispensable. Si algo sobra, comenzar a guardar como reserva. Actitud que se completa al saberse que las encuestas arrojan que un 80% de la población todavía no cree que se haya superado la recesión.

Y, fundamentalmente, obra sobre los individuos el temor a saber si el que trabaja podrá estar en su empleo al mes siguiente. O si el empresario decidirá reducir su plantilla de trabajadores. Esto corresponde a una de las visiones, la que está absolutamente eclipsada por el batir de parches que aparece en los medios y en boca de funcionarios, difundiendo que por uno u otro indicador ya se está fuera del problema.

Por nuestro contexto también se observan señales parecidas; el titular de Ámbito

Financiero
del lunes destacaba que «los bancos bajan el costo del crédito, empresas no quieren endeudamiento...».

Y debajo de ello, otro título destacado: «La inflación de 2010 arranca ya con piso del 17 por ciento».

¿De dónde salen los nuevos «esteroides» para sostener la tendencia de los mercados? No más allá del «dólar dulce», desgastado, que el lunes tanto dio para originar un cierto rebote en los índices bursátiles como también para que la cotización del oro pudiera recuperar sus niveles máximos.

Inversión de riesgo vs. atesoramiento por temor, dos rivales que ahora parecen aliados y que fijan la contradicción pura que se vive actualmente.

Lo del Dow del primer día de noviembre se basó en un dato menor, pero que sirvió para que un dato mayor -otra entidad cayendo por el agujero de la crisis- quedara velozmente oculto bajo la alfombra. Y aquí, mediante el proceso clásico de contraer negocios, a través de contenerse los vendedores que no veían terreno esponjoso, se pudo subir el 1,4 por ciento, y con apenas $ 48 millones de volumen. Lo que formó una caricatura de rueda alcista en lugar de un dibujo correcto.

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