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Cupones bursátiles
Y en lugar de verse ello, se comprueba una salida de dinero del sistema: porque los precios no han bajado, pero sí lo ha hecho el volumen y en forma tan agresiva. Recordemos una vez más: de 70 millones de pesos diarios, en octubre, cayendo a 41 millones de pesos en el curso de noviembre. Y abriendo el mes final con fecha como la del miércoles, donde solamente hubieron 28 millones de pesos en órdenes. Si esto no es estar en el fondo del valle, no sabemos dónde estará realmente.
El viejo problema es que la mayoría juzga lo bueno y lo malo, lo alto y lo bajo de un mercado, solamente por la columna de evolución del índice Merval. Y si en un momento todo parece volver a deshacerse, se le adjudica a un quiebre puntual: y no a la acumulación de causas, como la insuficiencia de participantes y de capital fresco de reemplazo, que ha ido mellando los muros durante un largo tiempo.
Si surge un ataque decidido, frontal, de la oferta -por cualquier motivación que la inquiete en alto grado- no existe un colchón para amortiguarla, ni un terreno esponjoso para asimilarla.
El nuestro -como según se dice, también pasa en el Nyse- es un mercado que trabaja arriba -bien arriba- del trapecio: sin red. Cada semana es un nuevo caminar por los alambres (y rogando por la estabilidad de los atletas).

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