7 de diciembre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

Una fecha de las más significativas para nuestro sistema bursátil es la de hoy: «7 de diciembre». Porque sintetiza dos festejos históricos en el mismo día. Al recordar uno, esto mismo lleva engarzado el otro aniversario. Hoy es el «Día del Agente de Bolsa» de nuestro medio. Y la razón de tomarse de referencia al 7 de diciembre tiene que ver con la primera hoja de operaciones -de 1854- de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Si bien esto no desvirtúa en nada la fecha mayor que festeja la entidad -el 10 de julio- porque allí radica su acta fundacional, en la práctica hubo que aguardar hasta inicios de diciembre para efectuar sus primeras transacciones. Y el motivo fue que se debían ajustar ciertas normas del reglamento inicial a medidas generales que se habían dictado en el país. Y una de ellas, justamente, era que los corredores autorizados debían inscribirse en un registro especial. Al unísono, se había lanzado una campaña para lograr más adherentes para el lanzamiento de la Bolsa. Cumpliendo con todos los requisitos, se arribó a la fecha que es el comienzo real de operaciones de nuestro sistema. Así, la Bolsa de Comercio y la Cámara de Agentes y Sociedades de Bolsa -primera Cámara adherida al sistema- donde se nuclea el conjunto de profesionales, tienen un mismo motivo para recordar al 7 de diciembre: punto de partida, hace 155 años, de un mercado operando en nuestro medio.

El Día del Agente de Bolsa ha tenido siempre un lugar para el recordatorio en esta columna, siempre en la convicción de que los profesionales que «hacen mercado» resultan un engranaje indispensable en un escenario tan dinámico como la oferta pública. Y que así como ha ido mutando en sus formas -debido a la tecnología y la globalización-, siempre está sujeto a un símbolo básico que se mantiene invariable: la palabra. Cerrando transacciones a velocidad que deja lugar a la equivocación involuntaria, igualmente se respeta siempre lo acordado con la contrapartida. Y aquellas dos expresiones terminantes, de «suyas» o «mías» -cuando se trabajaba en las plazas, formalizando el negocio-, todavía estallan, de otro modo y al ritmo de terminales, y son las palabras clave, a las que se rinde sumisión total.

Puente entre clientes y mercado, asesoramiento, el factor humano que sostiene al sistema. Para todos ellos, los de 1854 pioneros, y los de hoy, vaya en la persona de Roberto Blanco -titular de la Cámara- nuestro cálido saludo.

Dejá tu comentario