6 de enero 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Al menos el nuevo año no solamente llegó con alzas, sino que desde la Fed se acordaron de enviar un mensaje directo que apacigüe el triunfalismo de los que, pensando que la crisis ya pasó, quieren volver a los canales habituales, montando otra crisis y esperando que los contribuyentes se hagan cargo de la fiesta.

Esta vez Ben Bernanke fue bien al punto: «Una regulación más fuerte debe ser la primera línea de defensa contra las burbujas especulativas, que podrían llevar a la economía estadounidense a una nueva crisis...».

Dos años después del estallido bancario y financiero (que después contagió a lo bursátil) y tras derramar miles de millones de dólares salvando a justos y pecadores, acaso más de estos últimos, el titular de la Reserva Federal dice de implementar «regulación más fuerte», antes de tener que padecer una nueva burbuja. Regulaciones que ya debían estar vigentes y en la práctica, pero que se han pasado anunciando y amenazando.

Esto, en verdad, puede que no altere demasiado la calma de aquellos que han retornado a transitar por el mismo camino y estudiado los «antídotos», a las regulaciones que se puedan urdir.

En cambio, lo dicho por el vicepresidente de la Fed seguramente pondrá a todos en alerta. En síntesis, lo expresado por el funcionario es que si bien se corren riesgos de retrasar la recuperación económica, se está en tiempos de modificar -subiendo- el régimen laxo de las tasas de interés, ante también el riesgo inflacionario.

Si se cierran los grifos del dinero fácil, puede que varíen bastante las expectativas acerca de un 2010 otra vez apuntando hacia arriba.

Los mercados fueron pudiendo trepar por la cuesta, darle tracción a sus índices, pero no parecen estar cerca de verse a salvo. Y ahora con la obligación de tratar de apuntalar el terreno recorrido en el 2009, que para muchos -como nosotros- ha resultado tan proveedor de saldos suculentos en los activos.

Si cambia el escenario, si varían las condiciones, también deberá cambiar la óptica del operador y la del inversor. Se ha disfrutado de temporada excepcional, de ningún modo normal, en las condiciones ofrecidas desde lo monetario. Imposibles de sostener en el tiempo, estos mensajes resultan un prólogo que no debe pasarse por alto. Atención.

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