24 de marzo 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Hoy, feriado en Buenos Aires, resulta un día de sosiego para todos aquellos que están en el trajín diario de las faenas bursátiles. Y resulta también una jornada apropiada para darles continuidad a «cupones» de ayer, donde hicimos hincapié en el armado de la «mesa de dinero» de la ANSES. Solamente mencionar una y otra relación suena al absurdo más irreconciliable. Porque no era tal tipo de funcionamiento prometido por la Presidente -y por Boudou, cuando desde el pupitre dictaba cátedra sobre lo malo de las AFJP- sobre aquello que llamaban «el dinero de los jubilados». Mucha atención con esto, que ahora se ofrece como una suerte de «precio sostén» para el precio de los bonos y, dentro de un tiempo, puede resultar el aparato más imponente para torcer el curso natural del mercado.

No solamente de títulos públicos, sino también de acciones. Aquello que acusaban, en su tiempo de confiscación de las tenencias de los Fondos Pensión, era la concebible «timba» que realizaban las entidades. Hoy, es forjar una «mesa de dinero» por cuenta de entidad oficial y que tiene -según se sabe- unos $ 144.000 millones en activos diversos.

Para un mercado como el nuestro, sustentado en «moneditas», resulta la creación de un monstruo de las operaciones, que desde abril saldrá de la mesa donde ha sido engendrado. Y tal será su poder, capaz de pisar cualquier tipo de tendencia que se oponga a sus simples deseos.

Es saber que se les dará el destino de los movimientos, y la dirección de nuestro mercado de oferta pública, a quienes reciban órdenes desde cualquier punto oficial para que tuerzan la senda natural. Siempre que aparecen estos engendros, con la supuesta intención «alcista» -o de sostén- cuentan con la aprobación de la masa de participantes del mercado, que festejan la llegada de un organismo que aparente quitarle el riesgo a la inversión. Pero, cuando se da aprobación y cabida a un supuesto «comprador» y sostenedor de precios, también se le está otorgando al que -en un momento- decida ir en otra dirección, contraria.

Los bonos -y su manejo desde el propio emisor- ya hace tiempo que resulta un tacho de residuos, problema que se resuelve entre carteras profesionales. Pero la cantidad de posiciones en acciones que posee la ANSES, tras la confiscación, implica el gran peligro: si se coloca en vendedor. Alguien, seguro que no la «CNV», tendrá que levantar la voz.

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