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Cupones bursátiles
De todas formas, el discurso presidencial apuntó directamente a desmantelar expectativas, y con una frase que quedó como la esencia de ello: «No nos sirve importar burbujas...».
Pero existió otro tema -el que nos pareció más valioso- en el que la Bolsa de Comercio expuso abiertamente la distorsión grotesca que se produce cuando las empresas no pueden realizar los «ajustes por inflación» -con la brutal inflación acumulada en estos años- y que derivan en cargas impositivas sobre utilidades irreales.
Si en el otro caso la respuesta presidencial resultó más eficiente, al contestar sobre este reclamo no sólo no se expuso el argumento para no ser aplicado tal «ajuste» sino que se lo llevó a otro plano y casi sonó como a manera de castigo por tal atrevimiento. Cuando se avanzó con la frase «algo no cierra con los balances de las empresas...». Y, a partir de tal enunciado, mencionar que la AFIP iría a efectuar investigaciones para establecer los porqué de altas facturaciones, con pocos beneficios netos que quedaban en los cuadros de resultados. Modo de ignorar, desvirtuar totalmente, que exista una comezón de márgenes por la trepada de los costos. Desconocer las evidencias y -además- centrando la mira sobre las empresas que cotizan, un mínimo porcentual respecto de las que son sociedades «cerradas» en el país. Ni lo uno ni lo otro. Y, sobre lo otro, vientos de castigos.

