30 de julio 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Después de efectuar una síntesis, con párrafos escogidos de los discursos emitidos en la noche del martes, corresponde el intento de evaluar las expresiones más prominentes por parte de la Bolsa de Comercio -a través de su titular, Adelmo Gabbi- y lo dicho por la señora presidente, Cristina de Kirchner. Quizás la mayor expectativa general pasaba por el tema de al eliminación del «encaje» para el ingreso de capital externo. Asunto que -en nuestra opinión- no fue el más relevante, desde el punto de vista estrictamente bursátil, a sabiendas de que el concepto general sobre tal régimen financiero hubiera solamente rozado al activo bursátil. Y el concepto de la cláusula sobre permanecer mínimo durante un año habilita a suponer la creación de movimientos revulsivos pero artificiales, no de aquellos que nutren a un sistema para criar músculos en sus bases. Punto de vista que, como habilitan las teorías no practicadas, seguramente soporta otros ángulos y opiniones sobre su resultado virtual.

De todas formas, el discurso presidencial apuntó directamente a desmantelar expectativas, y con una frase que quedó como la esencia de ello: «No nos sirve importar burbujas...».

Pero existió otro tema -el que nos pareció más valioso- en el que la Bolsa de Comercio expuso abiertamente la distorsión grotesca que se produce cuando las empresas no pueden realizar los «ajustes por inflación» -con la brutal inflación acumulada en estos años- y que derivan en cargas impositivas sobre utilidades irreales.

Si en el otro caso la respuesta presidencial resultó más eficiente, al contestar sobre este reclamo no sólo no se expuso el argumento para no ser aplicado tal «ajuste» sino que se lo llevó a otro plano y casi sonó como a manera de castigo por tal atrevimiento. Cuando se avanzó con la frase «algo no cierra con los balances de las empresas...». Y, a partir de tal enunciado, mencionar que la AFIP iría a efectuar investigaciones para establecer los porqué de altas facturaciones, con pocos beneficios netos que quedaban en los cuadros de resultados. Modo de ignorar, desvirtuar totalmente, que exista una comezón de márgenes por la trepada de los costos. Desconocer las evidencias y -además- centrando la mira sobre las empresas que cotizan, un mínimo porcentual respecto de las que son sociedades «cerradas» en el país. Ni lo uno ni lo otro. Y, sobre lo otro, vientos de castigos.