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Cupones bursátiles
A todo esto, aquellos datos de la encuesta que difundió la CNV habrán quedado debidamente olvidados. Porque desde hace mucho tiempo que la resignación se ha hecho carne en el sistema bursátil. Cómo hacer para que las empresas vengan a cotizar, paren de irse es un asunto que no reconoce ningún tipo de proyecto. De qué modo penetrar la muralla virtual, que separa a la gente de la inversión en Bolsa, cada vez más gruesa, menos todavía. Solamente surgen intentos dispersos, caminando por la periferia, que se dirigen a ofrecer nuevos instrumentos -como el propuesto por la CNV, en dirección a fondos de inversión- o a proseguir con la loable tarea de difundir las características y bondades del sistema, como en el libro presentado como «manual para no especialistas» y que ponderamos ayer. Además de cursos periódicos, como lo que hace en el PRO.DI.BUR con sus simulaciones de operaciones en el mercado, para diversos niveles.
Nada llega al fondo de la cuestión. Y porque no pasa el mismo por diseñar nuevas formas de operar, ni de distintos modos de difundir cultura bursátil, sino de proyectos integrales, que consigan el aval político necesario para poder aplicarse.
Una simple idea, que siempre sostuvimos, es la de discriminar -desde lo fiscal- con empresas de capital abierto, o cerrado. De incorporar, también, normativas para que aquellas sociedades que vienen a utilizar el sistema para simple colocación de deuda -Obligaciones Negociables-, deban también listar sus acciones en Bolsa.
Damos un par de ejemplos, como para que no se caiga en el facilismo de decir de los que critican, por qué no aportan alguna idea. Ambos pueden sustentarse debidamente, con argumentos.
Esto, para ver de acercar «productos», la segunda parte debería referirse a que una oferta mejor y más variada pueda generar su demanda. Hacer algo.

