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Cupones bursátiles
Obviamente, hablamos de la CNV, que bien puede corregir falencias que no resultan de fondo, pero que sí afectan la dinámica y las decisiones del participante en el circuito accionario. Tanto lo decimos por esos plazos tan sencillos de poder modificar como de ponerse en firme a trabajar para modernizar normas y castigos de los que se desvían del curso natural.
Por si alguien no lo sabe o no lo recuerda, al espíritu esencial de una comisión de valores es ejercer el poder de «policía» del sistema. Y velar de modo pleno, por la salvaguarda del accionario minoritario. Si cumplido esto a conciencia, hay lugar para otras cuestiones promocionales, bienvenidas sean. Pero la raíz de su actuación no es la de fomentar ni ensayar nuevos instrumentos de ningún tipo. En todo caso, ello debería figurar en las otras entidades del sistema. Para no llegar a lo que sería lo máximo -un sueño- que un Ministerio de Economía se propusiera refundar, recrear, impulsar un verdadero «mercado de capitales».
Por ahora, es lo que tenemos. Esperar balances como en tiempos donde las computadoras eran algo novedoso y no tan difundido. Y sobre la base de tales visiones sobre esos ejercicios, poseer el panorama completo de las que llegan con números por junio.
Desde allí, establecer la relación entre resultados y precios de las acciones. Fijarse en lo que puede ser un cambio de tenencia en positivo, procurando hallar esas «fallas» de evaluación, que dejan cabida a tomar papeles con muy buen techo por delante. Las que suelen dar más alegrías, que aquellas acciones de buen perfil, pero también con cotización que esté lejos de poder llamarse subvaluada. Aunque el Merval actúe más por simpatía con lo exterior, acaso algunos movimientos provengan de lo fundamental. Quizás...

