7 de septiembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Lo que nos trae setiembre, más allá del deseado cambio estacional, es averiguar acerca de las sociedades que concluyeron balance general en junio. Y que siempre gozan de esos inauditos tiempos legales para mostrarse a luz pública. Algunas se dignan enviar sus balances antes de la fecha límite, la mayoría llega justo hasta el final de la frontera. Un mal endémico, que es exclusiva culpa del propio sistema y desde su organismo rector. Que suele hablar de encaminar cuestiones, de velar por «transparencias». Y últimamente, de dispersar lo que llaman un nuevo instrumento, tentando a que alguna gente adhiera al segmento de fondos comunes.

Obviamente, hablamos de la CNV, que bien puede corregir falencias que no resultan de fondo, pero que sí afectan la dinámica y las decisiones del participante en el circuito accionario. Tanto lo decimos por esos plazos tan sencillos de poder modificar como de ponerse en firme a trabajar para modernizar normas y castigos de los que se desvían del curso natural.

Por si alguien no lo sabe o no lo recuerda, al espíritu esencial de una comisión de valores es ejercer el poder de «policía» del sistema. Y velar de modo pleno, por la salvaguarda del accionario minoritario. Si cumplido esto a conciencia, hay lugar para otras cuestiones promocionales, bienvenidas sean. Pero la raíz de su actuación no es la de fomentar ni ensayar nuevos instrumentos de ningún tipo. En todo caso, ello debería figurar en las otras entidades del sistema. Para no llegar a lo que sería lo máximo -un sueño- que un Ministerio de Economía se propusiera refundar, recrear, impulsar un verdadero «mercado de capitales».

Por ahora, es lo que tenemos. Esperar balances como en tiempos donde las computadoras eran algo novedoso y no tan difundido. Y sobre la base de tales visiones sobre esos ejercicios, poseer el panorama completo de las que llegan con números por junio.

Desde allí, establecer la relación entre resultados y precios de las acciones. Fijarse en lo que puede ser un cambio de tenencia en positivo, procurando hallar esas «fallas» de evaluación, que dejan cabida a tomar papeles con muy buen techo por delante. Las que suelen dar más alegrías, que aquellas acciones de buen perfil, pero también con cotización que esté lejos de poder llamarse subvaluada. Aunque el Merval actúe más por simpatía con lo exterior, acaso algunos movimientos provengan de lo fundamental. Quizás...